La portada de The Pyongyang Times que hay ahí arriba está doblada por la mitad, por aquello de que viajó en mochila. Un error. De haberme pillado un funcionario del Partido de los Trabajadores de Corea, hubiera supuesto un problema. Ese doblez mancilla al Querido Líder Kim Jong Il, retratado a todo color en sus años más mozos.

Mínimo me hubieran amonestado. Probablemente, detenido por no doblar de la forma correcta: respetando la efigie del dictador.

Así se las gastan en Corea del Norte. Manuel Ansede, compañero del periódico-que-me-da-de-comer, ha pasado unos días en Pyongyang y alrededores, y se ha traído unos cuantos diarios en inglés, y en coreano. Son periódicos delirantes, rendidos a su líder y a una terrible burbuja de realidad deforme.

Entre los titulares que pasarán a la historia del periodismo ridículo: «Kim Jong Il asiste a una comedia ligera» y «Kim Jong Il da consejo a una producción de ópera». Un texto del Pyongyang Times:

Kim Jong Il, secretario general del Partido de los Trabajadores de Corea, presidente de la Comisión de Defensa Nacional y comandante supremo de las fuerzas armadas, posó con los miembros recién elegidos del comité central del Partido de los Trabajadores de Corea. Cuando llegó a la plaza del Palacio Memorial Kumsusan, se escucharon tremendos ‘¡hurra!’. Gritos de ‘Defenderemos al Comité Central del Partido encabezado por Kim Jong Il a costa de nuestras vidas’ y ‘Unidad de pensamiento’ y ‘Proteged al líder con nuestras vidas’ reverberaron en el cielo azul de septiembre.

¿Cómo te quedas? Todo hay que decirlo: la gracia del asunto disminuye cuando piensas que Corea del Norte no es un país; es una inmensa cárcel.

Ah, el diseño de este periódico también es una mierda.

[Mañana, el Rodong Sinmun, órgano oficial del Comité Central del Partido de los Trabajadores de Corea. 100% culto al Querido Líder]