GacetaNegocios

La Gaceta de los Negocios estrenó hace unos días un traje nuevo, colorido y espectacular. No sé qué tal les irá.

La cabecera, y bajo diferentes gerencias, lleva años transitando (pero sin transitarlo del todo) el viaje del periodismo económico al periodismo generalista. Es un trayecto arriesgado, incierto, que a mí, la verdad, me convence poco. No sé si hay hueco de mercado, no sé en qué mercado buscarán su hueco. Además: un diario generalista competitivo requiere una estructura empresarial/humana mucho mayor que la de uno económico y, en realidad, precisa también una estructura mental y periodística bastante diferente. Pero ya veremos. El reto, el experimento, es interesante.

Sobre la nueva maqueta, y su tipografía, HJF ha hecho un preciso análisis que no voy a mejorar. La apuesta a todo colorín tiene mérito, aunque algunas de las copias a las que he echado mano tienen tal desbarajuste con el registro de las tintas que son prácticamente ilegibles. Eso, sin embargo, no le quita un punto de inevitabilidad a la conversión al todo color en todos los periódicos.

Del rediseño, dos ideas me han llamado la atención por encima de las demás.

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Por un lado, el largo resumen «24 horas», despiezadísimo, más propio de revista que de periódico (por lo menos según los modelos tradicionales de diseño). Una apuesta decidida por la información «en breve», y también parece una apuesta por un periodismo que sólo informa (y sucintamente), pero que no interpreta o analiza. La sección corre el riesgo de quedarse en un mero registro de las noticias del día anterior, de las que el lector ya se ha enterado vía web. Así, el poder de esta sección estaría en dotar de intención a qué noticias selecciona, y su ventaja en proporcionar una panorámica general de la actualidad de límites definidos, frente a la desbordante, infinita inmediatez del periódico internetero. En lo gráfico, la navegación es cómoda; las tramas, tititulares, citas y gráficos, apañados; el conjunto, de una agilidad que se agradece.

La segunda: los titulares largos, condensados, bicolores. Es la apuesta más rara de todo el rediseño. Si pasamos por alto el problema del exceso de matrices (resulta arduo leer tantas palabras, tan condensadas), la idea dota al periódico de mucha personalidad: en negro, el titular de la noticia; en color, una especie de breve estrambote opinativo. Es un código extraño que, si consigue la complicidad de los lectores, tiene un extraordinario potencial editorializante, literario… incluso lúdico. Aporta un valor extra a la lectura en papel. Ya veremos si se asienta, o si se extiende.