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Rediseños

El País se rediseña, recupera
las entradillas y se marca
un “regreso al futuro”

11 de mayo de 2015

GUARDADO EN Periódicos, Rediseños

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Lo que más me ha llamado la atención del nuevo diseño de El País es justamente lo que tiene de vuelta al pasado pre-rediseño-de-2007: las entradillas en negrita, la desaparición del friso en primera, el desorden orden de las secciones (¿Economía vuelve a estar detrás de Deportes?), la sección de opinión a tres páginas (con trampa: hay una nueva página inicial para abrir boca, un poco a la manera de El Mundo)…

Las entradillas venían a ser, junto con la Times New Roman, una de las principales características gráficas del diario desde su nacimiento en 1976. No sé hasta qué punto tiene sentido recuperarlas en un medio que dice ser “digital first” (y que, por eso mismo, desdeña un poco el papel). Me aventuro: diferencian bien las noticias del resto de los géneros periodísticos (obvio), dotan al diario de una identidad única y, en fin, sacian una evidente nostalgia de tiempos pretéritos.

En realidad, el nuevo El País es un viejo El País con retoques. No se buscaba la revolución, evidentemente. Sí se dan cambios de calado: la mencionada segunda página de opinión, la reorganización del ritmo de las secciones, el nuevo diseño de los suplementos o la desaparición de Domingo en beneficio de Ideas (que es un nombre más razonable para una sección en la web).

Detalles diseñiles: hay más colores en las secciones, nuevas columnas de opinión, cabeceras un poco más grandes… Majerit y Benton Sans pasan a ser las dos únicas tipografías generales, con algún detalle en Clarendon. Les diré que no soy demasiado partidario de Benton, y menos en los titulares de Deportes: le falta “gravitas”, esa cualidad pedante que espero en un diario de referencia. Y no deja de sorprenderme la poca presencia de Clarendon, que podría jugar en El País el papel que ejerce Stymie en The New York Times (una tipografía con tremenda personalidad vinculada a la imagen de marca).

En cualquier caso, aceptando como buenos todo lo que ha cambiado en el diario (que ya es mucho aceptar), lamento constatar que el diseño de El País resulta antiguo, desprovisto de matices gráficos y, en definitiva, plano. Si cae en sus manos un ejemplar de The New York Times The Guardian (que son dos referencias obvias), o quizá de The Times o Politiken, comprobarán ustedes el cuidado extremo y la elegancia con que esos diarios diseñan cada detalle mínimo en sus páginas. Es ese nivel de perfección al que debería aspirar El País… pero no se acerca: blancos sin jerarquía, titulares microscópicos o desproporcionados, puestas en página carentes de toda sofisticación. Y no tengo claro hasta qué punto es un problema de prioridades (desde hace años, El País ha prestado una atención mínima a su aspecto, todo hay que decirlo), de presupuesto, de falta de tiempo o de criterio.

[Y Mr. Javier Errea tiene también una opinión sobre el rediseño: “Yo llamaría a esta puesta a punto de El País ‘rediseño paradójico’ o ‘al retrovisor’: una marcha atrás visual”.]

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El nuevo diseño de Vogue México:
unas páginas

6 de mayo de 2015

GUARDADO EN Rediseños, Revistas

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Como no hay dos sin tres, ni trío sin cuarteto, aquí va el cuarto rediseño de mi etapa en Condé Nast México: la edición mexicana de Vogue, construida a base de Domaine Sans y Domaine Display (de Klim Type Foundry) y de Giro, un revival setentero creado por Andreu Balius. ¡Qué les guste!

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comentarios (1)

  1. 8 mayo 2015 a las 10:26 | PERMALINK

    Gran trabajo, me encanta las tipos utilizadas. En vogue y los repors lo que más me gusta. Saludos.

Vogue Paris y la tipografía retro

16 de febrero de 2015

GUARDADO EN Rediseños, Revistas, Tipografía

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La edición francesa de la revista Vogue (editada por Condé Nast, que, como saben, es el-grupo-editorial-que-me-da-de-comer vía su rama de México) presentó en febrero un nuevo diseño que me ha llamado la atención. Es un despliegue simultáneo de elegancia y de exuberancia tipográfica.

La fuente principal es una versión display de Fleischman, todo sabor clásico y movimiento en los textos combinados de redonda, cursiva y negrita que son típicas de las revistas fashion. A su alrededor, un despliegue de letras llenas de ambiente setentero. Brillan espectaculares dos tipografías de Herb Lubalin y Tom Carnase: Busorama (1970), que da una personalidad única al diseño, y Fat Face (1970), para la sección de belleza. También Amelia (1965), en las páginas de moda, o Sackers, en joyas y reportajes. Y unas cuantas invitadas más en las páginas de cultura, en forma de capitular. Por ejemplo, P22 Albers.

En resumen: un jolgorio tipográfico muy de agradecer. Très chic.

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El nuevo logo de Condé Nast Traveler

26 de diciembre de 2014

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La edición americana de la revista de viajes Condé Nast Traveler presenta en el número de enero un nuevo logotipo que sustituye al que ha encabezado la publicación durante sus 27 años de vida. Ha sido diseñado por Matt Willey, que hasta ahora era director de diseño de la revista, y que acaba de empezar como director de arte en The New York Times Magazine.

En palabras de Yolanda Guzmán, la Sra. Directora: “El nuestro es un negocio de palabras e imágenes, de nostalgia y anticipación, y siempre estamos pensando en formas de combinar esa dualidad, cómo llegar esa alquimia sutil que moldea cómo piensas y sientes acerca de un lugar. […] Somos una marca dedicada a los viajes que juega siempre entre lo excitantantemente nuevo y los placeres profundos de lo que ha sido probado y comprobado. Por eso nos pareció apropiado un logo que hiciera un guiño a lo tradicional y a lo moderno en la misma medida.”

Efectivamente, resulta más actual y a la vez un tanto “retro”. Claro que lo retro es moderno, hoy en día.

Es tarea complicada juntar en la misma palabra, y de una forma gráficamente compacta, las gotas opuestas de la ‘r’ y de la ‘a’. La solución, que viene a ser un trabajo de orfebrería tipográfica, es hábil, rebuscada, curiosa. Por un lado, tiene tanta presencia corre el riesgo de llegar a su fecha de caducidad en pocos años. Por otro, desborda personalidad, y crea una marca muy reconocible en papel, en web… O en maletas, o lo que quieran vender.

Abajo, el “antes”. Dos tipografías parecidas pero no iguales. Puf.

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Por cierto: les recomiendo echar un ojo a esta revista: su diseño es una obra muy, muy reseñable de contención, organización de contenidos, espectáculo y elegancia.

[ACTUALIZACIÓN: Brand New ha publicado una breve reseña del logo, y apunta que el autor es Henrik Kubel.]

 

Y Cambio 16 resucitó (como mensual)

27 de noviembre de 2014

GUARDADO EN Rediseños, Revistas

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La aventura de resucitar a una revista prácticamente zombie es azarosa, pero no creo que haya en España muchas cabeceras con un pedigrí comparable al de Cambio 16, o publicaciones cuya importancia histórica las hagan tan merecedoras de una nueva oportunidad.

Cambio (el 16 hacía referencia al número de socios fundadores, y se incluyó en la cabecera para hacer más digerible la palabra “cambio” a las autoridades franquistas) nació en 1971 y fue, entre secuestros preventivos y portadas polémicas, en el semanario más importante de la llegada a la democracia. Sustituyó a revistas que, como Triunfo, no sobrevivieron a la Transición.

Después de un lento y laaaaargo declinar, Cambio 16 llevaba ya muchos años sobreviviendo a duras penas sin apenas distribución ni presencia. Pero sobrevivía. Y ahora la empresa venezolana EIG se ha hecho con la propiedad, para relanzarla como como un mensual de actualidad 360º que rompe con el contenido anterior, más político, y que renueva totalmente su identidad y diseño. El nuevo lema es “De la Información al Análisis y del Análisis a la Inteligencia”. Ahí es nada.

La nueva imagen, coordinada por la consultora Innovation, es obra de Antonio Marín Hervás. Gráficamente, apuesta por un estilo elegante, refinado, distante de la urgencia que se asocia a los semanarios de actualidad. La idea es una revista reflexiva, de tiro largo y contexto. En el menú tipográfico, dos letras de la fundición portuguesa DS Type: la extremadamente versátil Prumo (que abarca sin problemas los extremos delicado y enérgico) y Sólido, una letra de palo algo condensada, con infinidad de pesos y medidas. Con ellas se elaboran todas las páginas.

Como ven en los ejemplos de abajo, hay una apuesta muy interesante por la ilustración (con Javier Muñoz, autor de la portada, Raúl Arias y Augusto Costhanzo) y detalles de infografía estadística. También por las grandes aperturas muy en el estilo de los suplementos semanales de los periódicos: llenas de espectáculo. A mí la revista me resulta más atractiva justo en los temas de diseño más reposado (“Petroleo, ganadores y perdedores”, por ejemplo), en tanto que en otras páginas me distrae algo la pirotecnia diseñil. Pero el producto resulta gráficamente muy armado, y lleno de detalles y saltos de ritmo.

¿Funcionará en el quiosco? Para atraer a los lectores a comprar un semanario devenido en mensual resulta imprescindible ofrecer una calidad extra y un producto con mucha personalidad, que aguante fresco durante bastantes días. Cambio 16 tiene una marca histórica, y parece que una energía recuperada. A ello va.

 

El Mundo alineado a la izquierda

21 de octubre de 2014

GUARDADO EN Diseño, Opinión/Análisis, Periódicos, Rediseños

En los 25 años de vida que cumple este jueves, El Mundo ha contado con los que posiblemente son los mejores directores de arte en prensa de las últimas décadas en España: Carmelo Caderot y Rodrigo Sánchez, que han dado salida a innumerables páginas brillantes durante estos cinco lustros. Por premios y trayectoria, es indudablemente el periódico mejor diseñado de España (que adolece, cierto es, de cierta irregularidad en sus páginas, si me permiten meter un poco de presión)

Desde que Sánchez asumió la dirección de arte en febrero de este año, el aspecto del diario se ha renovado a pequeños saltos sin romper con la identidad gráfica anterior (tipográficamente invariable desde el cambio de 2009). El equipo de diseño ha ido incorporando en los últimos meses nuevos elementos, ha renovado las cabeceras y, sobre todo, ha adoptado un tono general mucho más dado al espectáculo y la sorpresa, con un desacomplejado uso de los blancos muy de agradecer. Es lo mejor de la renovación de los últimos meses: rompe con los corsés tradicionales de la prensa diaria (módulos, columnas) y ha presentado cada día apuestas de diseño radicales, sobre todo en la segunda mitad del periódico.

Así, el nuevo diseño del diario, que se presentó ayer en los quioscos, no resulta totalmente nuevo y, a pesar de algunos cambios drásticos, resulta más bien el remate de ese largo proceso. Eso no es un demérito, claro. Pero explica por qué los lectores, salvo los muy avisados, no se encontrarán un periódico muy diferente al de la semana anterior. La redacción buscaba una “evolución natural”. Objetivo conseguido.

Después de hojear el diario a través de Orbyt (aquí no me llega en papel), les diré que El Mundo de hoy me parece mucho mejor que el de hace unos meses. Con un par de salvedades.

Me gusta la cabecera desplazada a la izquierda, una apuesta realmente nueva que diferenciará un poco las portadas de El País y El Mundo, prácticamente indistinguibles en los últimos años. También me parece un acierto volver a situar la frase del día bajo el logo: desde que se situó encima dejé de prestarle atención. Encuentro páginas, como siempre, llenas de sabiduría gráfica: el corte radical de las fotos de Josu Zabarte y Eduardo Punset, el juego de color del titular de Miley Cyrus o la doble página de Salman Rushdie, de una elegancia superior a la media.

Por otro lado, me agrada que el periódico se haga más sosegado, más de tiro largo, y elimine las negritas de sus titulares: Valencia sigue siendo la tipografía principal, pero con menos peso. Hay una mayor gama de despieces y frisos (algunos necesitan un pulido: las bolas con cifras no terminan de ajustarse), lo que siempre es positivo, y las cabeceras del suplemento de Deportes, la sección de Madrid y, sobre todo, EM2, tienen un tratamiento a lo grande gracias a su tamaño, en el primer caso, o a un uso inteligente del espacio en blanco. Por cierto que EM2, la segunda parte arrevistada del diario, se potencia con todo el contenido de sociedad, cultura, ciencia…

En el capítulo de salvedades, no he podido evitar decepcionarme con algunos cambios (soy así de quisquilloso). Ya me he acostumbrado a las fotos viradas a duotono en la sección de economía, una extravagancia que ya forma parte de la personalidad del diario, pero no me termina de convencer el tono azul corporativo que se ha expandido hasta sustituir al verde tradicional del logotipo creado por Cruz Novillo. Tampoco entiendo la última página, que se convierte en una especie de bocadillo de cinco pisos en el que el color de la publicidad se merienda la tira de Gallego y Rey, y observo algunas inconsistencias en los titulares, que al bajar de peso acaban engullidos por la página cuando aparecen en cuerpos pequeños. Asumo que este es un detalle menor que se solucionará conforme se vaya rodando el diseño.

Por encima de todo, creo que no funciona la aparición de la tipografía Knockout como segundo peso de palo seco para subtítulos, apoyos y deportes. Es una de las familias fetiche del director de Arte, que ya la usó intensivamente en el suplemento La Luna hace años, y resulta deslumbrante en cuerpos grandes y potentes. Pero resulta algo débil en cuerpo de texto (de hecho, no tiene cursivas) y cuando aparece en los subtítulos su constitución algo estrecha choca con la mucho más redondeada Valencia. Quizá sea una cuestión de interlineado excesivo, no lo sé. En fin.

El caso es que, por ir cerrando, la evolución gráfica de El Mundo está llegando a un afortunado punto intermedio entre la disciplina del diario y la sorpresa de la revista, y el rediseño presentado el lunes es a la vez el remate final de un proceso iniciado hace meses y el inicio de un diseño asentado y sólido al que le esperan muchos días de gloria.

Así lo cuenta el periódico. Así lo analiza Hermino Javier Fernández en el Facebook de Cuatrotipos.

Y unas páginas:

 

La web de El País estrena un diseño que se parece a, ejem, El País

1 de octubre de 2014

GUARDADO EN Periódicos, Rediseños, Web

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No soy un experto en diseño web, así que mi análisis del rediseño estrenado hoy por El País no va a ser demasiado profundo, más estético que técnico.

Además de la integración de la web de noticias científicas Materia, que es amiga de esta casa y por cuya felicidad periodística doy palmas con las orejas, me han llamado la atención dos detalles.

El primero, que el nuevo diseño es más sobrio, con una paleta de colores, digamos, limitada (por no decir casi inexistente): mucho gris, y algún toque de azul… No lo digo como una crítica: no sé ustedes, pero yo acabo saturado de periódicos llenos de color y letras grandotas en los que todo grita compitiendo por mi atención.

Lo segundo: por fin aparece Majerit, la tipografía de los titulares del periódico impreso, en la web. Nunca he entendido por qué cuando los medios impresos saltan a la internete olvidan su identidad gráfica de papel. Antes no había web fonts, pero ahora… No se trata de que entre tinta y píxel haya que elegir un campeón, pero sí de que estén coordinados. Un universo gráfico coherente en papel, ordenador, móvil y tableta construye marca, y para los lectores supone la experiencia de entrar en espacios reconocibles. Los lectores tendemos a buscar referencias conocidas para sentirnos a gusto. Ejemplos: todas las aplicaciones o papeles que salen de publicaciones como The New York Times, The Guardian o The New Yorker viven en un mismo planeta estético (cada medio en el suyo, no crean), y eso funciona.

Quizá el detalle chungo que más me llama la atención en la prensa peninsular es el de El Mundo, cuyas marcas de papel y web son diferentes por razones que no puedo adivinar. Una pena: el planeta verde diseñado por Cruz Novillo es ya un icono de periodismo, y el pequeño planeta de la web es completamente prescindible.

Lo de la imagen coherente entre pixel y papel me lleva a otra reflexión bastante tonta (y lógica): para que haya una identidad compartida tiene que haber una identidad.

The New York Times tiene en las tipografías CheltenhamBeton ExtraBold Karnak y Stymie un marco fijo que se expande de su suplemento dominical a las cabeceras de sus blogs. Por su parte, The New Yorker lanzó hace unos meses una versión refinada y más flexible de la tipografía que ha acompañado sus páginas desde su lanzamiento a principios de siglo XX. Y puede que el dinero que The Guardian pagó a Christian Schwartz, Paul Barnes y cía por la letra que lleva su nombre haya sido la inversión más rentable de la historia de la tipografía: todo lo que toca huele a The Guardian.

Así, no tengo claro que ahora mismo El País, incluso con el refinamiento que ha llevado a cabo en su nueva web, tenga una identidad clara que compartir. Dicen que hay un rediseño impreso en camino, y quizá eso suponga un alivio al caos de tipografías y cabeceras de la marca. Yo, como soy un tipo osado, y porque además vivo en lejanas tierras, me lanzo a hacer una propuesta: teniendo en su cabecera una tipografía con tanta personalidad como la Clarendon, encargaría unos cuantos pesos modernizados a una fundición de postín y me lanzaría a identificar todos los productos con ella. Lo mismo funciona.

 

comentarios (3)

  1. 1 octubre 2014 a las 23:19 | PERMALINK

    Me parece muy acertado tu análisis. Pero tengo que hacerte una pequeña rectificación: non son «tipografías», son fuentes o familias tipográficas.

  2. 12 octubre 2014 a las 10:16 | PERMALINK

    Una precisión: la tipo complementaria del NYT no es Beton, sino un redibujo de Stymie.

    http://6thfloor.blogs.nytimes.com/2011/05/03/the-making-of-a-cover/

    Saludos, desde Santiago, Chile.

  3. 12 octubre 2014 a las 17:43 | PERMALINK

    Tienes toda la razón. Metedura de pata.

    Las egipcias del Times son Stymie y Karnak.

    El Times usa tipos clásicos redibujados por Matthew Carter: Cheltenham, Karnak, Stymie, Frankin…

    http://fontsinuse.com/uses/3907/the-new-york-times-article-redesign-may-2013

Elle Francia se renueva (a la británica)

25 de marzo de 2014

GUARDADO EN Rediseños, Revistas

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La edición francesa de la revista Elle es una singularidad entre todas las ediciones internacionales de la cabecera: es semanal, y por ello incluye en sus páginas mucha más actualidad. Es, digamos, una revista muy viva.

Ha sido también una revista que presentaba un diseño rancio, entregado por tradición al dominio de la versión más gordocha de la tipografía Futura. Algo levemente ochentero, pero ya en un nuevo milenio.

Hace un par de semanas, la revista apareció en el quiosco con una nueva puesta en página actualizada. Se mantiene la Futura, pero en un peso más ligero. Subrayada, además, con tremendos lutos negros que le dan fuerza y, no sé, le dan una apariencia más urbana y moderna. Así era hace un año, así es ahora:

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A los mandos del cambio está Tom Meredith, que fue director de arte en las versiones inglesas de Elle e InStyle. En ambas puso en práctica un diseño que tenía como dos de sus características señaladas el uso a la vez elegante y juguetón, un poco excéntrico, de la tipografía, y la abundancia de juegos gráficos a base de pequeñas siluetas distribuidas por todas las páginas.

Y esos dos rasgos se repiten en el nuevo Elle francés, que viene a rejuvenecerse con su nuevo diseño.

A mí me gusta.

Unas páginas.

 

New York quincenal

17 de marzo de 2014

GUARDADO EN Rediseños, Revistas

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Por aquellos azares de la distribución allende los océanos, me acaba de llegar el ejemplar de hace dos semanas de la revista New York. Es el primero de su nueva etapa como quincenal; me ha parecido que les interesaría echar un ojo.

Aunque el diseño es básicamente el mismo, las páginas de New York son ahora un poco más reposadas. Hay menos urgencia semanal en los contenidos, más foto historias y, como un plus, aparecen diferentes papeles y formatos. Este número incluye una separata roja llena de pistas artísticas.

Lo que no ha perdido la revista es su cuidado por el detalle. Todo está medido y colocado con precisión. Un trabajo fino, fino.

 

El rediseño de El País Semanal: más denso, más fuerte, más Clarendon

22 de octubre de 2013

GUARDADO EN Rediseños, Revistas

[Una excusatio previa: como saben, la-revista-que-me-da-de-comer es el suplemento de estilo del diario El País y hermana sabatina de El País Semanal.]

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El País Semanal es, por trayectoria y difusión, una de las principales revistas de España. Si me pongo a comparar, sólo ¡Hola! aguanta el tipo en lo que viene siendo importancia y solera en el quiosco. Ese poderío resulta complicado de sobrellevar, en ocasiones. Todo el mundo tiene una imagen idílica de El País Semanal en la cabeza y con mucha frecuencia se escucha eso de que “estaba mejor antes”. ¿Cuándo? No sé, antes.

Con esa premisa, cambiar la revista es una maniobra de éxito incierto.

En cualquier caso, el anterior diseño había caducado. La maqueta preparada por el equipo de Oscar Mariné era tipográficamente elegante pero rígida, fría, tirando a monótona. La publicación necesitaba un fregado y un refuerzo urgente. De la última página a la cabecera.

Precisamente la nueva cabecera es uno de los aciertos de la fórmula gráfica que se inauguró el pasado domingo, que ha venido acompañada de un aumento de páginas y contenidos importante, de un nuevo papel mejorado (muy mejorado) y que ha salido de las manos de Óscar Germade y su estudio Solo.

El País tiene en la tipografía Clarendon una de sus señas de identidad, y me alegra que sus remates contundentes retocen alegres tanto en la cabecera del suplemento como en la del diario, y también en algunos elementos de navegación interna. El “colorín” se integra así con el periódico, y la imagen de marca resulta más coherente.

[Más sobre la tipografía del rediseño: un poco más abajo, en la entrevista con Óscar Germade]

Si lo he entendido bien, la fórmula del nuevo suplemento mantiene algunas señas de identidad perennes (los columnistas de entrada y de salida, la gran entrevista, las secciones de estilo) pero se refuerza el contenido periodístico “de largo recorrido”. Menos bohemia y más chicha. Y el diseño, fileteado y contundente, refuerza esa percepción más informativa.

Superada la portada –que apuesta (y parece que apostará) más por los conceptos que por los personajes–, las páginas del nuevo suplemento tienen dos tendencias interesantes. Por un lado, se acentúa ese componente “periódico” con un diseño denso y austero. La primera parte de la revista, que se arrima a modelos ensayados con mucho éxito por cabeceras de referencia como The New York Times, es una avalancha de información. Les diré que “El pulso”, una sucesión de mini reportajes, crónicas, perfiles o columnas de opinión, me parece una idea feliz a la manera de “The Talk of the Town”, la venerable sección de The New Yorker.

Por otro lado, los reportajes del cuerpo principal de la revista aparecen ahora con una flexibilidad de diseño y una contundencia tipográfica que se agradecen. La revista está gráficamente más viva, y viste a sus temas con espectáculo. Y la parte de Estilo, más dada al color, no desentona con el resto.

Hay cosas que no termino de ver porque soy así de puntilloso. Son frecuentes los textos largos a cuerpos de letra incomprensiblemente pequeños: los diseñadores somos unos cachondos, y nos encantan los textos chiquitines porque le dan un color a la página mucho más molón. Luego que los lectores los lean nos queda un poco lejos. Por otro lado, los elementos de navegación son tan discretos que uno no termina de entender cuándo salta de un tema a otro. “El Pulso” (soy fan) es una idea de sección inédita en nuestro panorama revistil y me da la sensación de que muchos lectores la confundirán con otras cartas al director, pero en versión XXL. Quizá una explicación en la cabecera no hubiera estado mal.

Pero eso son minucias. Lo cierto es que el nuevo suplemento de El País está mucho mejor de lo que estaba. Es más informativo, más moderno y más vivo. En resumen: que está mejor. Que está bien.

*****

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El señor Germade, don Óscar, ha tenido a bien responder a unas preguntas para Quintatinta. [La foto la he, ejem, robado de su Facebook y es de Beatriz Montañana.]

¿Cuál era el punto de partida gráfico? ¿Con qué briefing os plantearon el proyecto?
El proyecto comenzó con la intención de recuperar, de alguna manera, valores periodísticos que, en esta época especialmente, diferencian y dan valor a El País Semanal. La manera de enfocar este briefing fue poner de relieve esas firmas, esos contenidos, a través de la maqueta, y reflejarlo en el elemento más básico, primario y directo de la revista: su cabecera.

¿Con qué referencias habéis trabajado? ¿Cuáles son las revistas que más han influido en el rediseño?
Trabajamos con varias referencias. Sin embargo, el peso del rediseño viene marcado por el contenido. Es bien cierto que una revista como El País Semanal debe mirar a la misma altura que las grandes cabeceras mundiales. Es inevitable referirse a Time, el antiguo The Sunday Times Magazine, The New York Times Magazine, New Yorker, The Guardian, etc. La manera en que articulan los contenidos y dotan de ritmo a las páginas es extraordinaria. De todas maneras, cada publicación tiene un ritmo y una estructura, y se procuró dar a entender las tres partes de la revista de manera muy clara. La primera con mucho ritmo muy editorial, de firmas, relatos cortos, etc. La segunda de grandes y espectaculares reportajes, periodismo en estado puro, y una tercera troceada, más ágil y colorista, para conseguir una bajada más natural hacia el final.

¿Qué tipogafías habéis usado?
Utilizar Clarendon para la cabecera nos dio la idea de que extenderla en pequeñas cápsulas a la navegación, podría ayudar a dar mayor identidad, y hacer más reconocible todavía la identidad de El País Semanal. Para el interior se optó por dos tipografías de nuevo cuño, pero inspiración tradicional. Para los textos se utiliza Tiempos, una tipografía que revive el carácter económico de Times, pero le añade cierto aire afrancesado de Plantin. Esta fuente nos permite no perder cantidad de texto, ni tamaño de letra en textos principales, pero si ahorrar entre un 4 y un 6% de espacio en cada página, creando más blancos y más tensión. Tiempos se completa con una versión de titulación que permite impactar en titulares de tamaños medios.

El contrapeso viene con Founders Grotesk, una tipografía que respira a grotesca de principio de siglo. Incorpora una espectacular versión condensada y una variedad de pesos que nos garantizan riqueza en la titulación y apoyos. El reto estaba en utilizar estas tipografías de manera lo más contemporánea posible. Se trataba de evitar la nostalgia y componer el proyecto con una mirada actual.

Por lo que sé del trabajo de Solo, no estáis especializados en el diseño editorial. ¿Notas alguna diferencia en cómo enfrentáis los proyectos editoriales de otro tipo de proyecto (logos, packaging…)? 
Lo cierto es que tenemos una trayectoria muy amplia en diseño editorial por nuestros trabajos anteriores, si bien es cierto no habíamos tenido oportunidad, en nuestros casi tres años como estudio, de enfrentarnos a muchos proyectos editoriales. La experiencia de bastantes años en otros estudios sí que nos daba la seguridad de poder afrontar con garantías el proyecto. No obstante, el diseño editorial es fascinante. Entre otras razones, porque aúna gran parte de las disciplinas del diseño gráfico. Trasciende lo puramente editorial, y necesita de identidad —una cabecera es un logotipo—, que tenga continuidad —con la navegación, con una línea de portadas, etc—. Intentamos que todos los proyectos editoriales en los que participamos, además de resolver el briefing planteado, aporten mucho más valor en estos campos, el de la identidad, el del objeto (cuando tenemos posibilidad de aportar materiales o técnicas de impresión), etc.

[Las páginas del nuevo suplemento, en el Behance de Solo.]

Aquí van algunos detalles del diseño que me han llamado la atención.

 

 

comentarios (10)

  1. 22 octubre 2013 a las 11:57 | PERMALINK

    A mí la nueva revista me gusta, pero me da la impresión de que se sacrifica la fotografía, que debería ser un eje central de este tipo de productos. Es un resideño elegante, pero tirando a elitista que no sé si funcionará teniendo en cuenta que la revista va dirigida a un público masivo.

  2. 22 octubre 2013 a las 12:26 | PERMALINK

    Estaba esperando este articulo sobre una revista que llevo leyendo desde que tenia 10 años, y que por razones geograficas, me era imposible ver el rediseño. Gracias!

    Por cierto, muy mal que en la version online de El País, donde hay dos noticias diferentes para el rediseño del semanal, solo venga una triste foto de la portada

  3. 22 octubre 2013 a las 19:12 | PERMALINK

    A mí me ha gustado. Se aparta del dominical-folleto para volver a enfocarse en temas sociales.
    Parece que las portadas serán la “Metrópoli” de Prisa. Pero ¿por qué la fecha y numeración aparecen “por ahí”, en vertical…? ¿No se podría haber integrado en la cabecera?

    Lo que ya me ha comentado bastante gente es el tema de la pequeñez de la tipografía en bastantes sitios. (la bio de Lula en pág. 42, la pág. 102, o la sección “360 Grados”, que pone más que nunca a prueba nuestra vista).

  4. 22 octubre 2013 a las 19:18 | PERMALINK

    Tiene buena pinta. Me parece que se han concentrado mucho en los detalles, mucho mimo. Tiene pinta de ser un diseño costoso de mantener, ojalá lo hagan.
    Me ha decepcionado la portada. La apuesta es fuerte, como debe ser en un número de relanzamiento, pero la gráfica no me da la impresión de estar a la altura.
    Stay tuned!

  5. 22 octubre 2013 a las 20:42 | PERMALINK

    Es un diseño más duro, muy acorde con los tiempos que vienen. Es un cambio inteligente.

    *Les invito a leer mi último post sobre Albert Rivera y su Movimiento Ciudadano: http://yestheycan.blogspot.com/2013/10/albert-rivera-ingravido.html

  6. 22 octubre 2013 a las 21:23 | PERMALINK

    ¿Y el tamaño de algunos textos? Por favor, es pequeñísimo! A penas se pueden leer de lo pequeños que son.

    Es verda que siempre queda más elegante y compacto los textos compuestos en tamaño pequeño, pero, se han pasaso.

    ¡Pena que la revista no venga con una lupa incorporada!

  7. 23 octubre 2013 a las 12:39 | PERMALINK

    Me recuerda mucho a Metrópoli, copia total hasta en los colores

  8. 25 octubre 2013 a las 12:42 | PERMALINK

    Los márgenes en varias secciones son algo rácanos. Los blancos o aire están forzados, la tipografía no enamora, el aspecto general es de revistas semanales de hace 20 o 40 años. Un dominical debe ser un contrapunto al diario, no una mera extensión. Vamos, que se podía haber quedado como estaba.
    Los cuerpos usados, son pequeños y obviamente más ifíciles de leer, especalmente por los habituales de esta publicación, no precisamente adolescentes.

  9. 27 octubre 2013 a las 18:45 | PERMALINK

    Es una lástima que la ortotipografía no esté tan cuidada. En la primera foto, por ejemplo, se ve que no separan los diálogos con rayas (—), sino con signos de menos (−).

  10. 4 noviembre 2013 a las 23:37 | PERMALINK

    Me encanta. Tiene personalidad. Transmite. He leído los comentarios de los lectores anteriores. Tienen razón en sus críticas (errores ortotipográficos, mala gestión de blancos, etc.), pero, aun así, el diseño sale ganando.