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Opinión/Análisis

Periódicos que se rediseñan periódicamente

7 de febrero de 2008

GUARDADO EN Opinión/Análisis

José Manuel Calvo, subdirector de El País, decía en el Congreso ÑH04 (allá por noviembre) que los periódicos acostumbran a rediseñarse cada diez, quince o, caso de su empresa, 31 años. Pero que a partir de ahora, según su análisis, pasarán a hacerlo cada cuatro o cinco años.

O menos. ¿Por qué no periódicos-iPod? El reproductor de Apple es un artículo de consumo que basa su éxito, en gran parte, en la novedad, en el “factor coolness“: cada lanzamiento anual supone un cambio, una evolución de su aspecto externo. Y la cosa les funciona.

El quiosco está repletito de publicaciones que repiten, mes tras mes, año tras año, idénticos diseños y mismos esquemas. Ya no es que no cambien: es que no evolucionan. Así que pasen cinco o veinte años.

Hay una corriente teórica en el mundo de los medios de comunicación impresa obsesionada con que los lectores “no se pierdan”. Seguir esta teoría implica primar la costumbre sobre la novedad. Parte de la base de que los lectores no quieren cambios, están acostumbrados a lo que hay, y les gusta, y entonces para qué cambiarlo. “Si no está roto, no lo arregles”. Modificar la maqueta de una revista cada cierto tiempo (cada año, por ejemplo), dicen, no es virtud, es síntoma. No es sinónimo de vigor creativo, de frescura; equivale a indecisión y debilidad.

Pero yo creo que estamos cada vez más educados para apreciar que el cambio es virtuoso en sí mismo. La ropa caduca a los doce meses, los gadgets evolucionan vertiginosamente, los coches se van modificando sin descanso… El cambio en la forma de las cosas se ve como algo natural, cotidiano. E inevitable. Y que periódicos y revistas participen en este mundo de transformaciones con aprensión y trauma no sólo está basado en hábitos anticuados: es, además, suicida.

Los defensores de esta corriente acuden, casi siempre, a un razonamiento terrible: “para qué, si los lectores ni se enteran”.

El lector medio no tiene conocimientos de tipografía o diseño, pero sí percibe una maqueta rancia, y un estilo repetitivo o que no les gusta. Yo no tengo ni idea de coches, pero sí sé que el diseño del Renault 5 está anticuado… porque ya se ha encargado la publicidad y el márketing de educarme para ello. Apple despliega todo su potencial para explicar los cambios obrados en el diseño de sus productos, nos los presenta como una evolución a mejor. Los percibimos, los apreciamos. Y compramos.

Vaya, que no es que los lectores no se enteren: es que tampoco hacemos demasiado esfuerzo para explicarnos.

Cada vez hay más medios que se rediseñan cada vez más veces. No sé si lo hacen por convicción o por resignación, pero deberíamos ir acostumbrándonos a convertir en hábito frecuente lo de cambiar maquetas. Conservando lo esencial, haciendo evolucionar el resto, y comunicándoselo a nuestros lectores. Porque lo “nuevo” es un estupendo factor de compra.

[Y en estas cosas pienso mientras espero a que me den el OK a las páginas de cierre…]

 

comentarios (1)

  1. 11 febrero 2008 a las 23:32 | PERMALINK

    Probablemente el quid de la cuestión esté en la mentalidad de los lectores más que en el de los editores. Su mentalidad no es la misma que la de los consumidores de moda y de tecnología.
    De todas formas es una idea estupenda. Me gustaría ver qué sucede si se lleva a cabo en un medio con el correspondiente apoyo de un marketing potente.

 

El Balance de la Legislatura, un informe informe

28 de diciembre de 2007

GUARDADO EN El lado salvaje, Opinión/Análisis

O sea, sin forma.

Recuerdo una época más inocente y feliz en la que Moncloa convocó un concurso para establecer el logotipo “Gobierno de España”. Qué tiempos aquellos…

Luego la cosa se reveló como la chapuza que había sido desde un principio, y cayó en el olvido. Que tampoco es plan ponerse a cambiar la imagen de la administración en plenas elecciones.

Pero, ¿a qué viene recordar esto? Pues a que el Gobierno ha editado un bonito Balance de Legislatura, que distribuye graciosamente a través de su web. Y ese balance… bueno, no sé… Con el contenido no me meto pero… Es feo, gráficamente chapucero de narices.

Balance de Legislatura

Lo mismo es que estos informes se hacen para consumo interno, lo que sería estúpido. Igual se hacen con la filosofía de “esto es sólo para los allegados y la prensa”. Lo que sería anticuado. Internet hace que la distribución sea, al menos en potencia, universal. Y algo “universal” merece un tratamiento que supere la indigencia gráfica que, aunque sea tapándonos la nariz, pudiéramos perdonar a un documento “de trabajo”.

En definitiva, mi recomendación a quien corresponda: querido amigo, contrate un diseñador gráfico apañao, porque la imagen de lo que usted publique acaba por ser su imagen, y su imagen acaba por ser la de su Gobierno, y etcétera…

 

comentarios (4)

  1. Pedro
    28 diciembre 2007 a las 17:33 | PERMALINK

    Que contraten al de la Casa Real… Mola tu chisconcito, Dick Tracy

  2. 28 diciembre 2007 a las 18:04 | PERMALINK

    Pues sí… La página web de La Zarzuela es tan sofisticada y moderna como… no se me ocurre ninguna comparación ingeniosa, pero vaya, que ni es sofisticada, ni es moderna…

    Gracias por lo de Dick…

  3. Pedro
    28 diciembre 2007 a las 18:53 | PERMALINK

    Sofisticada y moderna como… ¿la Monarquía?

  4. 28 diciembre 2007 a las 23:10 | PERMALINK

    Ah, el irredento sarcasmo republicano.

    Pero, sí, una buena comparación…

El País… efectivamente, pse

21 de octubre de 2007

GUARDADO EN Opinión/Análisis, Periódicos, Rediseños

El Pais Logotipo

En fin… La nueva tipografía supone un afortunado salto estético (enhorabuena, Mario Feliciano). Y el logotipo acentuado recibe con alegría el toque de color de la tilde. Lo demás… no tengo muy claro para qué se han molestado en cambiar el diseño de El País.

Podría enrollarme para criticar lo que no me gusta pero, la verdad, contemplar cómo el que se supone mejor equipo de diseño del que se supone mejor diario de España es capaz de alumbrar una maquetación tan insulsa me ha dejado sin energía.

En cuanto a ‘El País Semanal’ y ‘Domingo’, los suplementos apañados por el estudio de Óscar Mariné… Los hojeo y paso del desganado “pse” al escandalizado “uffff”. ‘El País Semanal’ se ha convertido en una revista preñada de reportajes, entrevistas y fotos de primera calidad… embutidas en un diseño monótono y carente de ritmo. Y lo mejor que puedo decir de ‘Domingo’ es que parece haber sido maquetado en Word. Vaya, que convierto el “ufff” directamente en un “puaj”.

Y bien que lo lamento. Quiero pensar que tengo que culpar de mi decepción menos a la, por otro lado, bien probada profesionalidad de la redacción, y más a cierta falta de visión empresarial que ha cortado las alas del equipo creativo responsable de este trabajo.

El Pais Portada Rediseño

[Más ruido y furia sobre el rediseño en el blog de Arsenio Escolar: Los Cambios de ‘El País’]

 

Otro Libé, y van…

15 de octubre de 2007

GUARDADO EN Opinión/Análisis, Periódicos, Rediseños

Liberation portada

Libération
[wiki]es un periódico que acostumbra a adelantarse a su tiempo en contenidos y recursos gráficos. Normalmente la jugada le sale mal, y desde hace unos cuantos años el diario arrastra una degradación financiera, y de circulación, contra la que el último rediseño, estrenado ayer lunes 15, quiere combatir.

El Libé lleva años aplicando a su diseño, a su manera de hacer periódicos, modos arrevistados. Ya era un hábito consolidado hace quince años, que es cuando yo tuve, por primera vez, un ejemplar.

Libération, 3Libération, 5

En 1994, Libé incrementó su número de páginas y su formato, y lanzó uno diseños de periódico que más me han impresionado: moderno, de una elegancia maravillosa. Querían hacer un periódico total, incluso un periódico zapping con portadillas, multitud de entradas a la información… Pero yo debí de ser el único impresionado, porque el negocio fue mal, y al poco tuvieron que retroceder en páginas, y retocar el diseño.

Liberation, 1Libération, 2Libération, 4

De ahí, hasta 2003, en que Mario García pergeñó el penúltimo Libé, hubo muchos retoques. Siempre con recursos inéditas en el mundo de la prensa diaria, tipografías casi extravagantes como la Matrix Script, y así…

Hasta ahora. El nuevo diseño es del estudio Rampazzo, desde donde presumen de una maqueta “más elegante y legible”. Bueno, puede. Pero a mí los valores que me han llamado la atención de este rediseño (hay páginas en el blog de Rampazzo [aquí] y en Maquetadores [aquí]) tienen más que ver con dos factores a imitar:

a) Es un diseño que tira, y mucho, hacia el mundo de las revistas. El diseño de algunas páginas tiene códigos (capitulares, cintillos, lutos, flechas…) que cuadrarían perfectamente en papel satinado, en un semanal. Los recursos de maqueta son abundantes y están muy presentes: las páginas tienen una fuerte presencia del diseñador. Los blancos resultan incluso exagerados, para lo que es la prensa diaria. Los títulos cortos y de impacto…

b) Hay un verdadero intento de construir el periódico de manera diferente: un primer bloque con el tema de portada, otro con ‘El tema del día’ o ‘la persona del día’; una doble página gráfica (a la manera del Eyewithess de The Guardian); la sección de feed-back tiene tanta entidad que adquiere el nombre de ‘El contra-periódico’; un ‘Making-of’ para contar como se cuece la información, la sección de opinión va al final, hay incluso Confidenciales repartidos por las secciones…

Liberation, 8Liberation, 7Liberation, 8Liberation, 9

En fin… El resultado final no me parece perfecto (me chirrían algunos recursos, poco sutiles, y la tipografía elegida para vertebrar el periódico, Soho, está demasiado presente), pero el re-imaginado Libé presenta un diseño realmente diferente, que suena realmente a nuevo. Una apuesta, parece que sincera, por abrir caminos inéditos en el diseño de prensa diaria.

 

comentarios (3)

  1. HJF
    16 octubre 2007 a las 21:35 | PERMALINK

    De acuero contigo. Gracias por recordarnos aquellas páginas. El mejor Liberation fue el de finales de los 90. Entonces no había mes que no me llevara uno del quisco, y yo de francés ni idea. Siempre traía alguna sorpresa. El rediseño de 2003 lo volvió más previsible, pero también es cierto que estaban en crisis económica y que supongo que tenían que hacer un diario con menos medios y personal.

    Ojalá vuelvan a remontar el vuelo, porque siguen siendo un soplo de aire fresco en el diseño periodístico francés.

    HJF

  2. 16 octubre 2007 a las 21:57 | PERMALINK

    Yo guardo un Libé de aquellos años (en realidad guardo muchos Libés) y es de mis tesoros gráficos más preciados…

  3. 20 octubre 2007 a las 22:46 | PERMALINK

    Liberation siempre fue uno de esos diarios con los que sueña poder hojear algún día. Aquí, en el interior de Argentina, es imposible hacerse de uno.
    Siempre me encantó su diseño y fue inspiración para la primera época de Página 12, de Buenos Aires.
    Me gustó el diseño (de verlo en internet solamente) de Mario García y tuve oportunidad de charlar con Rodrigo Fino sobre ese trabajo. Me atraía mas la paleta tipográfica de ese rediseño que el de este nuevo.
    Si alguien tiene algun Libé que le sobre y me lo manda para mi colección le agradeceré infinitamente, y si quiere envio diarios de Argentina a cambio.
    El blog excelente, lo tengo en mi Bloglines
    Saludos

 

‘Público’ (2): En particular (lo que me gusta, lo que me frustra)

8 de octubre de 2007

GUARDADO EN Número Uno, Opinión/Análisis, Periódicos

Público, quizá con El Periódico de Catalunya, es el único diario nacido en España en los últimos años con una voluntad clara de innovar, de apostar por el concepto “views-paper” tan querido de Juan Antonio Giner, de transgredir las normas del medio en un país que, hay que reconocerlo, ya ha tenido casos de diarios singularísimos (como el Abc de la época Ansón).

Pero, en realidad, muchas de las soluciones adoptadas no son tan innovadoras. Portadas-cartel, tipografías modernas, secciones arrevistadas… Poco es novedad. Sí es cierto que todo aparece en más refinado, más cuidado, más “diseñado”. En Público, mucho más que en otros medios, la forma se impone sobre el contenido. Es su apuesta, y con la maquetación moderna pasan estas cosas. Parece un periódico concebido más por diseñadores que por periodistas, y a estos les va costar librarse de algunos de los corsés impuestos por la “Dictadura del Maquetariado”.

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Para terminar con el tema Público

Lo que me gusta de Público:

> El uso del color. Y que está diseñado sin tener en cuenta las limitaciones tradicionales del diseño de periódicos, adoptando las carácterísticas (y la pirotécnia) del diseño de revistas: siluetas, sombras, transparencias, fotos tratadas como infográficos, invasión del medianil, multirecuadrismo, textos y titulares de cuerpos enormes…

> Hojearlo y sorprenderme.

> La casi pintoresca FS Clerkenwell.

> Las seis columnas; la flexibilidad de la maqueta.

> La edición gráfica, con encuadres de llamar la atención.

> El equilibrio texto/foto/infografía.

> Las infografías. De lo mejor.

> El uso de ilustraciones.

> El afán didáctico: todo está etiquetado, para que no se me pierdan los lectores no acostumbrados a la lectura de periódicos. En el análisis, pone “análisis”; en la crónica, “crónica”; en el reportaje, “reportaje”. Y así…

> La doble página de apertura de la sección “Culturas”

Público-culturas.jpg

> Que cuando dejo Público y cojo El Mundo o El País no puedo evitar un mohín de disgusto, un “qué rancio es esto”, un pálpito de que gracias al nuevo los veteranos van a ponerse las pilas un poco más deprisa.

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Y lo que me frustra de Público:

> La cabecera en ITC Charter es impersonal, demasiado clásica para esta fórmula editorial. Era mucho mejor ésta:

Público, logo descartado

La descartaron a última hora (creo que porque parecía demasiado “de gratuito”). Se coló en la web (el primer día) y aparecía de vez en cuando en las fotos impresas en el especial de lanzamiento. Supongo, y aquí estoy teorizando sin datos, que la tilde marcadamente horizontal hubiera dado mayor sentido a la selva de filetes horizontales de cinco puntos que cubre el periódico.

> El formato: optaron por el tabloide más tópico. ¿Por qué no reducirlo? Un formato más cercano al del Abc hubiera estado más en la línea de lo que recomiendan los gurús (Mario García, por ejemplo) y hubiera enfatizado el diseño arrevistado.

> El multi-corondelismo. Público es hijo de Cases i Associats, y sé que los filetes son marca de la casa, y se usan elegantemente. Pero… ¿tantos?

> Las viñetas: muchas, pero escondidas en la página en rincones oscuros. Tampoco son demasiado buenas…
> No hay editorial. A mí me gusta que las sociedades anónimas tengan opinión. Y también me gusta que la tengan en las páginas dedicadas a ello, y no en las de información. O, al menos, no demasiado.

> El friso superior en las páginas de ciencia y culturas es un sumidero de textos cortísimos, sucintísimos, insipidísimos. Vaya, que treinta palabras (en los casos más breves) no dan para na.

> Las opiniones, cuando van incrustadas en el friso superior, se quedan en una maqueta rara de cinco columnas de pocas lineas que se leen fatalmente…

> La portada de Deportes. ¿Por que no han hecho una portada de verdad, como las de Marca, As o Superdeporte? Ésta se queda a medio camino entre no sé qué y no sé dónde.

> No tiene una buena sección de Local. Ah, no espera: no tiene NINGUNA sección de local.

> No hay suplemento domincal. Lo de no tener un “El Público Semanal” (bien pudieran llamarlo “EPS”, más que nada por molestar) es una carencia grande: los anunciantes de páginas satinadas son estupendos a la hora de cuadrar balances. Además, los domingos el periódico cuesta cincuenta céntimos más. El CD de Pavarotti no me sirve de consuelo porque, aparte de que se supone que es un regalo, la grabación parece de los tiempos de Edison.

> Se me queda corto. Lo he puesto por ahí en un comentario: “Nunca me los leo [los periódicos] enteros, claro, y nunca en tres horas, pero los periódicos enciclopédicos tienen más material donde pescar lo que me interesa (y la pesca suele ser más sustanciosa, además)”.

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[Más en Cuatrotipos: Publico Completo]
[Más en What’s next: Publico, a new spanish quality…]

 

comentarios (2)

  1. 12 octubre 2007 a las 8:51 | PERMALINK

    Un apunte sobre la tipografía. ¿Soy yo o es imposible distinguir la raya del guión?

  2. 14 octubre 2007 a las 19:33 | PERMALINK

    Ah, pues no me había fijado… No sé, a mí no me causa mucho problema. Prefiero las raya más larga, pero… así se ahorra espacio.

La Vanguardia, efectivamente, no ha cambiado demasiado

2 de octubre de 2007

GUARDADO EN Opinión/Análisis, Periódicos, Rediseños

Lo que no sé si es bueno o malo.

La Vanguardia es uno de mis periódicos favoritos. Su sección de Internacional es original, documentada, estupenda. Su sección de política es siempre serena, algo de agradecer, y, gracias a firmas como la de Enric Juliana, de las mejor escritas de la prensa diaria española. Su diseño, evolución de la obra de Milton Glaser y Walter Bernard de 1989, un clásico que no había envejecido demasiado mal.

Hoy, La Vanguardia ha lanzado un nuevo diseño que –bajo la dirección de Pablo Martín [Grafica]– mantiene las bases de lo que ya había y, principalmente, sustituye las vetustas Times y Futura por las más modernas Mercury y Taz. Además, el nuevo diseño actualiza algunos recursos de diseño del periódico e introduce unas cuantas novedades maquetiles. Nada revolucionario, desde luego, pero la revolución no era el objetivo; la evolución, la evolución sí.

Pero el resultado no me gusta demasiado.

Hay tres cosas que me han desagradado mucho.

La cabecera es más o menos igual, y la distribución de los datos (web, precio, fecha, fundadores…) es más armónica. Pero el enorme sumario inferior, de azul claro, es mortecino y triste. No es sereno, elegante, perdurable, que son los valores del periódico y que supongo que era los valores objetivo del diseño. Es, simplemente, triste. Nada que ver con el animado sumario superior de The Guardian

La tipografía. La Mercury, sofisticada cuando se utiliza en revistas y que ha funcionado muy bien en periódicos como El Economista, resulta aquí demasiado agresiva. Las afiladas serifas de la Mercury me hacen echar de menos la suavidad de los remates Times, sobre todo en su versión cursiva. Por no hablar de lo mal que digiere esa tipografía el nefasto hábito vanguardil de reducir la escala horizontal de los caracteres, mantenido a lo largo de los años por el equipo de diseño gráfico del periódico. La Taz funciona mejor, modernita sin estridencias. Ya la he visto en la revista Woman, y en algún otro rediseño…

La atención a los detalles. El diseño de CincoDías engendrado por Grafica me sorprendió por el mimo con el que se habían cuidado los detalles de diseño. Éste de La Vanguardia me escandaliza por todo lo contrario. Las cabeceras de sección son insultántemente ramplonas; en lo que respecta a las columnas de opinión, gráficamente inexistentes, es como si nadie las hubiera diseñado; en la sección ‘Vivir’ (la cabecera es mona, pero queda ahogada en la página), los titulares en versales naufragan con interlineados desmesurados; los contorneos de las infografías resultan incómodos e inelegantes; el nuevo diseño de la emblemática “La Contra” es ilógico, desproporcionado, con la foto enterrada bajo el texto…

En fin… Supongo que los suplementos (Culturas, Es-) responderán más a la calidad que se espera de semejante estudio, semejante periódico. Y algunas cosas se salen de la media, como las breves ‘Panorama’, las infografías o la nueva sección ‘Tendencias’, que enfoca el área de sociedad en futuro, en positivo. En realidad, es en las páginas más discretas donde el diseño funciona mejor: las páginas de información pura y dura son sólidas, funcionales, convincentes.

Pero el resultado global es decepcionante. Seguiré leyendo La Vanguardia con placer, pero la hojearé decepcionado.

[Salvedades: he analizado la edición nacional del periódico, que no tiene las páginas salmón centrales. Y lamento la poca calidad de las fotos: ¡me robaron la cámara en Rumanía, y mi móvil no da para más!]

[Más: What’s Next: The New La Vanguardia]

 

 

comentarios (3)

  1. P.lo
    3 octubre 2007 a las 10:11 | PERMALINK

    Efectivamente, lo de la portada, la contra y las cabeceras es sorprendente. Sorprendentemente ramplón. No es que no hayan mejorado, es que están bastante por debajo de las anteriores, para mi gusto. Para un periódico ‘full-color’, han racaneado con la gama cromática que da gusto. Lo peor de todo es que ahora se parecen a La Razón.

    Es curioso. Me ha decepcionado profundamente este rediseño, y me ha agradado bastante la maqueta de Público. Soy diseñador. Pero probablemente jamás gastaré medio euro en comprarme Público, y muchos días me tendré que dejar dos o más euros en La Vanguardia. Porque, sumarios y cajitas horribles al margen, La Vanguardia me sigue pareciendo de momento uno de los pocos buenos periódicos que se editan en España.

  2. 3 octubre 2007 a las 10:37 | PERMALINK

    Vaya… Es verdad… ¡Se parece a La Razón!

    Aparte: hoy salía el suplemento ‘Cultura/s’, con el cambio de formato y tipografía, y el resultado es muy superior al del cuerpo principal del periódico…

  3. 10 octubre 2007 a las 18:56 | PERMALINK

    Estoy totalmente de acuerdo contigo, aún no teniendo la mínima idea de infografía. Creo que haciendo los mínimos retoques al rediseño de 1989 (introduciendo el color en las páginas interiores), el resultado hubiera sido superior.

 

Sobre Esquire Edición Española

28 de septiembre de 2007

GUARDADO EN Número Uno, Opinión/Análisis, Revistas

El mundo de las franquicias de grandes cabeceras editoriales, a la hora de maquetar, es siempre peliagudo. Te encuentras con magníficos diseños creados por los mejores de la industria, y basculas entre el impulso de crear una revista de cero y la tentación de adoptar, directamente, la maqueta de las revistas originales, esperando en el mejor de los casos que tu versión esté más o menos a la altura. Cuando Hachette lanzó Maxim (mejor: “relanzó”, que era el segundo intento de la cabecera en España), no nos decidíamos por adoptar el diseño de la edición americana o el de la inglesa, muy diferentes entre sí, y acabamos por pergeñar un híbrido que no nos convencía al cien por cien, pero que intentaba conciliar lo mejor de ambas cabeceras.

“Si copias, hazlo siempre del mejor”, recomendaba Woody Allen en ‘Todo lo demás’. Y la edición española de Esquire ha aprendido bien esa lección de su personaje de portada: es igualita, igualita que su madre americana, una de las mejores revistas de gran mercado que se editan en el mundo. Y eso es un punto de partida importante: el diseño base de este nuevo Esquire queda por encima de la maqueta base de sus competidores GQ, Gentleman, DT, FHM o MAN (y esto lo digo con dolor; MAN es un hijo mío).

Ahora bien: ¿Qué hace el equipo español con ese diseño base? ¿Consiguen nuestros colegas estar a la altura de la edición original? No del todo.

Punto primero: Este número inaugural tiene 244 páginas que abultan como 400 gracias a un papel estupendo. Punto segundo: están llenísimas, todas y cada una de las páginas, con la una mezcla de fotos de calidad y textos de longitud –de alta calidad, de larga longitud– enmarcada por secciones de batiburrillo, cultura o compras. Hasta ahí, todo normal.

Hay un buen número de maquetas flojitas: el reportaje sobre “World of Warcraft” es ramplón, a pesar de la ilustración; la página de libros, con foto cenital, es un ejercicio de estilo bonito, pero que se queda en estilo sin información; la sección “Business Class” queda perdida en el caos; las páginas “Club Esquire” aparecen de vez en cuando sin venir muy a cuento, rompiendo la armonía de las secciones; el reportaje sobre Hale Berry es otro ejercicio de originalidad soprendente, pero ilegible…

Y hay un buen número de páginas hermosas, como la apertura de ese mismo reportaje de Hale Berry; el dedicado a “Mayak, sumidero nuclear ruso”; las secciones de tranvía (cultura, estilo, grooming, consumo) muy bien solucionadas; las modas; la columna de Benjamín Prado; la cata de licores y maltas, muy buena idea llena de pin-ups… Y hay, por fin en España, secciones chulas como “En Esto Creo”, versión patria del “What I’ve Learned” americano.

Sin embargo, después de hojearla con placer y leerla con un poco de decepción, me quedo con el pálpito de que Esquire compite más por el anunciante que por el lector. En este muy meritorio primer número no hay temas disonantes, no hay excesivo pulso, vida, detrás de sus páginas. No hay temas que deslumbren por ingenio o por originalidad. Sí hay reportajes tan avanzados, o tan “de culto”, que dan la impresión de haber sido escritos para que nadie los lea, pero para presumir de ellos. Esquire es una revista de mujeres sensuales, también, pero esta edición marca su terreno eliminando cualquier referencia a ese tema en portada. Resulta, así, una revista no políticamente correcta, pero sí publicitariamente correcta. No venderá mucho en los quioscos, pero consigue que sus primeras páginas haya anuncios de Gucci, Chanel, Calvin Klein, Cartier… Marcas que no se rebajan a aparecer en cualquier publicación. No venderá mucho, y no creo que les importe porque, en fin, con páginas de publicidad el objetivo principal será un objetivo conseguido.

Portada Esquire UnoEsquire 1Esquire 2Esquire 3Esquire 4

[Más: En Caja Baja, “Halle Berry o Woody Allen”]

[Más: Quintatinta, “Esquire ya tiene portada”]

 

comentarios (1)

  1. 29 septiembre 2007 a las 11:35 | PERMALINK

    A mi me ha decepcionado mucho. Venía con el halo de haber contado entre sus colaboradores con los mejores escritores americanos de una época. No he olido ni remotamente ese supuesto estilo. No conozco la americana, pero desde luego la española no me ha convencido. En cuanto a moda, lo que proponen es el colmo del elitismo. Chaquetas de 1200 euros, trajes de 3.500. Pues vale.

 

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  1. NotasD

¿Será Monocle un éxito? (¿El retorno de las revistas seriecitas?)

31 de agosto de 2007

GUARDADO EN Número Uno, Opinión/Análisis, Revistas

Tyler Brûlé, fundador de Monocle, está de promoción en Norteamérica, y a través de Canadian Magazines he llegado a una bonita entrevista en The New York Observer [‘Créme Brûlé’]. En ella, abomina de la tendencia de los editores a cerrar las corresponsalías, reducir el presupuesto y el papel, sobre-incidir en las noticias locales y destrozar la autoridad editorial por el contenido creado por los lectores…

Monocle, evidentemente, aspira a mucho más. Corresponsalías por todo el mundo, un producto fuertemente globalizado y contenido basado en el trabajo de sus periodistas, no en el de los lectores.

Soy firme partidario. Primero, porque ya estoy un poquito cansado de ver como la revistas de información intentan parecerse a la tele, en una apuesta desesperada por el colorido, el “interés humano” y el espectáculo como objetivos número uno. A mí, la verdad, lo que me gusta es la información dura. Las cosas importantes de la vida, vaya, bien contadas.

Segundo, porque me asusta la ligereza con que los medios están apostando por el contenido creado por los lectores. Que todos podamos opinar no quiere decir que todos estemos cualificados para hacerlo. En fin, es una obviedad, claro. Y ni-de-coña cambio el criterio autorizado de una redacción profesional por el tumultuoso ímpetu de la muchedumbre lectora. O sea, que la multiplicación de voces proporciona variedad e interés, pero de ahí a que merezca la pena dejar en manos del público la parte principal del trabajo noticioso… ¡Menos blogs en los medios, y más periodistas cualificados! Que los blogs ya nos los creamos nosotros solitos…

[La edición inglesa de Esquire ha estrenado en septiembre un sobrio rediseño emparentado directamente con el lanzamiento de Brûlé (que se despacha describiéndola como un ‘poor man’s Monocle’)].

[Otra entrevista, en The Vancouver Sun, “World misunderstands Canada”]

 

Los grandes se mueven

11 de junio de 2007

GUARDADO EN Opinión/Análisis, Periódicos, Rediseños

El País ha anunciado su rediseño. Albricias. Será en septiembre, el 30 de septiembre, cuando lance su nueva fórmula. ¿Cambio radical? ¿Maquillaje leve? No lo sé y, sinceramente, tengo mucha, muchísima curiosidad por verlo. El País es un monstruo enorme y lento, pero con una enorme capacidad para conseguir la excelencia gráfica.

Desde hace ya tiempo la prensa anda convulsa, y cada mes algún periódico estrena maqueta, para solaz y contentamiento de los grandes estudios de diseño (Cases, García, Lacava, Palmer Watson y demás) y de sus cuentas de resultados. Pero desde hace un poco menos son los medios grandes entre los grandes los que se están apuntando masivamente a lo de reformular sus páginas.

Vaya, que en los últimos meses han renacido The Guardian, Le Figaro, Le Monde, Politiken, The Times, The Wall Street Journal… Y en los próximos se estrenarán El País, El Mundo (hay rumores), The New York Times…

Los lectores huyen no se sabe hacia dónde, las páginas de publicidad se escapan, los beneficios se evaporan. Y bajo un ataque de algo parecido a la histeria colectiva, las cabeceras se han lanzado a una carrera desenfrenada en pos de la fórmula editorial salvadora.

Claro que nadie tiene muy claro por qué huyen los lectores (hay miles de teorías), y nadie tiene muy claro cómo recuperarlos o, al menos, cómo retrasar su marcha (también hay miles de ideas, muchas contradictorias). Así, las empresas se lanzan a esa carrera desenfrenada con los ojos vendados.
Conclusión: nos esperan tiempos muy entretenidos a todos los diseñadores gráficos, con el gozo de ver nuevas ideas, nuevas tipografías, nuevas páginas. Y la ansiedad de si alguno de estos medios conseguirá dar con la clave que revitalice su publicación y abra nuevas perspectivas a los medios de papel y tinta.