Opinión/Análisis

El periódico del futuro, según News Corporation
Jun 11 2008

Hace unos días, Innovation presentó su apuesta por el periódico del futuro. Era, básicamente, una revista. Molaba, y supongo que todos los barandas reunidos en el Congreso de la Asociación Mundial de Periódicos cuchichearon lo suyo al respecto. En estos tiempos azarosos para la prensa escrita nos estamos luxando la columna de tanto mirarnos el ombligo. La ocasión lo merece: no sé si nos estamos jugando la supervivencia de todo el periodismo, pero parece que nos estamos jugando qué tipo de empresa periodística (y de periodismo) va a sobrevivir.

Una apuesta que suscita cada vez más consenso es que los medios de comunicación, hasta la fecha, se han apegado a su categoría –eran periódicos, revistas, radios o televisiones–, pero que, a partir de ahora, van a ser marcas con una personalidad propia y reconocida que se dedicarán a esparcir su producto informativo a través de multitud de plataformas: la impresa, la internetera, la movilizada… Las fronteras entre a qué se dedica cada medio se difuminan, y entre lo que hace la BBC y lo que hace The New York Times –ambos producen contenido por escrito, en audio y en video– empieza a haber poca diferencia.

Total, que yo me rindo al suspense: en realidad, no tengo idea de en qué acabará toda este carrera desaforada entre tinta y píxel. Sí tengo claro lo que, como usuario de la prensa, me gusta:

a) me gusta leer el periódico en el autobús,
b) me gusta leer en papel porque leer en pantalla me parece un coñazo ligeramente incómodo,
y c) me gusta consultar la prensa en internet, porque los periódicos sin conexión están un poco muertos.

Tengo claro, por tanto, que me conquistará el medio que sume la interactividad/inmediatez del píxel a lo cómodo y legible de la tinta. Sé que no estoy descubriendo América: lo que me pide el cuerpo es un “periódico” (pongo las comillas porque no tengo claro si se es correcto este nombre de segunda mano para un medio nuevo) basado en el papel electrónico, o la tinta electrónica, o cómo quiera que se vaya a llamar.

Y aquí viene la imagen que justifica el post entero. Hace unos días descubrí [en este artículo de Editor’s Weblog, de hace ya meses] un prototipo de News Corporation en el que en el que está trabajando Alfredo Triviño, director de arte de nuevos proyectos. Yo me lo compraría felizmente. Y tendría la sensación de tener en mis manos el periódico del futuro.

e-paper

En todo esto pienso mientras cierro el número de julio de PlayStation - Revista Oficial (que-me-da-de-comer) y leo “El último ejemplar del New York Times”, de Vittorio Sabadin. Un libro que, editado por Sol90, les recomiendo vivamente, y tendrá su post en breve.

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Nosotros y los quioscos (visto por una americana)
May 21 2008

La web de la PBS, la televisión pública estadounidense, ha publicado un artículo sobre cómo nos relacionamos en España con la prensa. Acerca de nuestra relación cotidiana y callejera con quiosqueros, periódicos y prensa en general: “Are Print Newspapers Alive and Well in Spain?“.

Es un artículo curioso, escrito por Jennifer Woodard, una periodista yanki que se ha mudado a vivir a Barcelona, y que se maravilla –la mirada del extranjero sorprendido es lo que tiene– de nuestra visita diaria a quioscos y bares. El texto apunta que la muy española costumbre de pasar nuestro tiempo de ocio socializando, y en público, puede fortalecer el consumo de prensa impresa, frente a las ediciones electrónicas.

Tampoco es que la todavía escuálida penetración del mundo internetero ayude demasiado.

En fin, no es que la tinta y el papel estén a salvo, pero quizá su declinar aquí tenga un ritmo diferente al de otros países.

[Vía Gabriel Sama]

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Una manera de encarrilar un rediseño
May 14 2008

Llevo ya encadenados una serie de rediseños, en los últimos meses, que me han dado algo así como experiencia exprés en el tema. El programa académico manda, y hace un par de semanas me tocó hablar del tema a los periodistas en ciernes que son mis alumnos de Diseño y Edición de Revistas, en la Universidad Carlos III.

No he llegado a ser un experto en la materia, pero sí he empezado a desarrollar una disciplina interna sobre como aproximarme al rediseño de una publicación. Para la clase preparé este camino de aquí abajo, que es una sistematización (y también una simplificación, claro) de lo que he hecho cada vez que me ha tocado remaquetar una publicación.

Es un camino personal, subjetivo, con sus vicios y sus defectos: por ejemplo, yo suelo dejar el espinoso asunto de la portada para el final, y quizá sea un paso demasiado importante como para relegarlo tanto… En fin, de todo se aprende…

[A este respecto es muy, muy recomendable el serial (completísimo, estupendo; es lástima que tenga un ritmo de publicación tan laaargo) que Miguel Buckenmeyer está posteando en EnCajaBaja: “Los diez mandamientos para rediseñar un medio de comunicación“]

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Para encarrilar el rediseño de una revista

Fase A: Las preguntas

1. Estudia la revista. ¿Por qué es necesario un nuevo diseño? ¿Cuáles son sus virtudes y defectos? ¿Su ritmo de paginación? ¿Cómo estructura reportajes y secciones? ¿Tiene vicios de maqueta y de redacción? ¿Qué sirve y se puede mantener? ¿Qué hay que tirar?

2. Estudia el pasado de la revista. ¿Dónde está su identidad? ¿Qué ha perdido con los años? ¿Qué ha ganado? ¿Qué hay que recuperar?

3. Estudia la competencia de la revista. ¿Qué hacen los demás? ¿Qué hacen mejor que tú? ¿Qué hacen peor? Y, sobre todo, ¿cómo puedes marcar la diferencia?

4. Estudia el público de la revista. El público que no puedes perder y el que pretendes ganar con el rediseño. Imagina un lector-tipo, y diseña la revista pensando en él.

5. Con toda la información, decide el concepto editorial, la voz , el tono de la revista. Todas las decisiones del rediseño y todas las opciones editoriales deben respetar, remitir a esa voz.

6. Estudia el método de trabajo en la redacción. ¿Cómo se encargan y redactan los contenidos? ¿Cómo se diseñan las páginas? ¿Cómo es el flujo de trabajo y de documentos? ¿Funciona como un buen reloj o tiene deficiencias?

Fase 2: Las decisiones

1. Decide hasta dónde quieres llegar con el rediseño. ¿Una remaqueta radical o un retoque? ¿Un rediseño que sorprenda a tus lectores o que les sea familiar?

2. Decide el formato de la publicación. Aquí entran razones de diseño, de ergonomía y, en fin, casi siempre económicas.

3. Define los elementos de la página. Elige las familias tipográficas con las que vas a realizar el rediseño. Define una paleta de colores. Define un estilo fotográfico y de ilustración.

4. Define una retícula base que se adapte al concepto editorial y a la tipografía elegida.

5. Define la estructura de las secciones, el ritmo de la revista y cómo se van a construir los reportajes. Decide qué secciones deben mantenerse, cambiar, caerse del planillo o qué nuevas ideas se pueden aportar. ¿Cómo se van a usar las aperturas?

6. Recopila material editorial real, o crea tu propio material. Pero siempre trabaja con contenidos reales. (En el mundo de las ideas todo es muy bonito, y el día a día de una redacción siempre estropea cualquier diseño que no esté preparado para aguantar el ritmo).

7. Define la portada. Decide si hay que retocar un poco o cambiar totalmente la cabecera de la publicación.

Fase 3: La pedagogía

1. Define el método de trabajo para la redacción que mejor se adapte a la nueva fórmula editorial.

2. Crea nuevas hojas de estilo. Crea los nuevos catálogos de maquetas. Crea un manual de estilo detallado.

3. Explica el rediseño: por qué era necesario y qué has querido conseguir. Explícalo hasta que te quedes afónico. Explícalo hasta que quienes lo vayan a poner en práctica se queden sin dudas y, sobre todo, se queden sin reparos. Que, como decía Sonia Martos (directora de arte de Público, Lisboa) “Los periodistas son personas que se dedican a documentar un mundo que cambia, pero a las que les cuesta adaptarse a los cambios”.

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Periódicos que se rediseñan periódicamente
Feb 07 2008

José Manuel Calvo, subdirector de El País, decía en el Congreso ÑH04 (allá por noviembre) que los periódicos acostumbran a rediseñarse cada diez, quince o, caso de su empresa, 31 años. Pero que a partir de ahora, según su análisis, pasarán a hacerlo cada cuatro o cinco años.

O menos. ¿Por qué no periódicos-iPod? El reproductor de Apple es un artículo de consumo que basa su éxito, en gran parte, en la novedad, en el “factor coolness“: cada lanzamiento anual supone un cambio, una evolución de su aspecto externo. Y la cosa les funciona.

El quiosco está repletito de publicaciones que repiten, mes tras mes, año tras año, idénticos diseños y mismos esquemas. Ya no es que no cambien: es que no evolucionan. Así que pasen cinco o veinte años.

Hay una corriente teórica en el mundo de los medios de comunicación impresa obsesionada con que los lectores “no se pierdan”. Seguir esta teoría implica primar la costumbre sobre la novedad. Parte de la base de que los lectores no quieren cambios, están acostumbrados a lo que hay, y les gusta, y entonces para qué cambiarlo. “Si no está roto, no lo arregles”. Modificar la maqueta de una revista cada cierto tiempo (cada año, por ejemplo), dicen, no es virtud, es síntoma. No es sinónimo de vigor creativo, de frescura; equivale a indecisión y debilidad.

Pero yo creo que estamos cada vez más educados para apreciar que el cambio es virtuoso en sí mismo. La ropa caduca a los doce meses, los gadgets evolucionan vertiginosamente, los coches se van modificando sin descanso… El cambio en la forma de las cosas se ve como algo natural, cotidiano. E inevitable. Y que periódicos y revistas participen en este mundo de transformaciones con aprensión y trauma no sólo está basado en hábitos anticuados: es, además, suicida.

Los defensores de esta corriente acuden, casi siempre, a un razonamiento terrible: “para qué, si los lectores ni se enteran”.

El lector medio no tiene conocimientos de tipografía o diseño, pero sí percibe una maqueta rancia, y un estilo repetitivo o que no les gusta. Yo no tengo ni idea de coches, pero sí sé que el diseño del Renault 5 está anticuado… porque ya se ha encargado la publicidad y el márketing de educarme para ello. Apple despliega todo su potencial para explicar los cambios obrados en el diseño de sus productos, nos los presenta como una evolución a mejor. Los percibimos, los apreciamos. Y compramos.

Vaya, que no es que los lectores no se enteren: es que tampoco hacemos demasiado esfuerzo para explicarnos.

Cada vez hay más medios que se rediseñan cada vez más veces. No sé si lo hacen por convicción o por resignación, pero deberíamos ir acostumbrándonos a convertir en hábito frecuente lo de cambiar maquetas. Conservando lo esencial, haciendo evolucionar el resto, y comunicándoselo a nuestros lectores. Porque lo “nuevo” es un estupendo factor de compra.

[Y en estas cosas pienso mientras espero a que me den el OK a las páginas de cierre…]

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El Balance de la Legislatura, un informe informe
Dec 28 2007

O sea, sin forma.

Recuerdo una época más inocente y feliz en la que Moncloa convocó un concurso para establecer el logotipo “Gobierno de España”. Qué tiempos aquellos…

Luego la cosa se reveló como la chapuza que había sido desde un principio, y cayó en el olvido. Que tampoco es plan ponerse a cambiar la imagen de la administración en plenas elecciones.

Pero, ¿a qué viene recordar esto? Pues a que el Gobierno ha editado un bonito Balance de Legislatura, que distribuye graciosamente a través de su web. Y ese balance… bueno, no sé… Con el contenido no me meto pero… Es feo, gráficamente chapucero de narices.

Balance de Legislatura

Lo mismo es que estos informes se hacen para consumo interno, lo que sería estúpido. Igual se hacen con la filosofía de “esto es sólo para los allegados y la prensa”. Lo que sería anticuado. Internet hace que la distribución sea, al menos en potencia, universal. Y algo “universal” merece un tratamiento que supere la indigencia gráfica que, aunque sea tapándonos la nariz, pudiéramos perdonar a un documento “de trabajo”.

En definitiva, mi recomendación a quien corresponda: querido amigo, contrate un diseñador gráfico apañao, porque la imagen de lo que usted publique acaba por ser su imagen, y su imagen acaba por ser la de su Gobierno, y etcétera…

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Falta visión
Oct 21 2007

La prensa escrita atraviesa una época de crisis y nervios, lo mismo temible que apasionante. Puede que tinta y papel estén sentenciados a largo plazo. Pero todavía les queda mucho recorrido. Unos años de recorrido, claro, que engullirán centenares de cabeceras.

Qué hacer para sobrevivir…

Hace tiempo que tocaron a rebato. Uno tras otro, grandes y pequeños medios de comunicación prueban y lanzan fórmulas de supervivencia, apuestas de diseño y contenido que aminoren (o reviertan) la disminución y el desdén de sus compradores.

El principal patrimonio de un medio es su cabecera, su prestigio. En principio, que el contenido periodístico y publicitario llegue a los lectores a través del quiosco o a través de una pantalla debería ser lo mismo. Pero en estos años de transición, salvo excepciones, el modelo económico internetero es insostenible sin el respaldo de las publicaciones en papel. Aparte de que todavía resulta discutible que una cabecera web tenga la misma auctoritas que su hermana en soporte físico.

Así que las publicaciones impresas tienen que sobrevivir. Al menos de momento.

Como decía, los medios aprestan sus armas para salir a la calle en un mercado menguante, y para competir por un nuevo tipo de lector. Un “aprestan sus armas” que quiero traducir por “producen el mejor contenido posible”. Y también por “se estrujan el cerebro para descubrir nuevas fórmulas con las que presentar ese contenido”.

Si bien muchas publicaciones se arriesgan buscando nuevas estrategias de supervivencia, otras deciden apostar por lo seguro, y cambiar lo menos posible. The Guardian, The Independent, The Economist, Liberation, Público, The Times, The Virginian Pilot, The Rocky Mountain News… son ejemplos de innovación en diferentes grados. El País, La Vanguardia, y sus recientes rediseños, son ejemplos de seguir-haciendo-lo -que-sé-hacer-y-paso-de-cambios.

Y esta actitud conservadora, esta falta de visión, esta carencia de ideas realmente innovadoras… me frustran muchísimo. Porque espero, con cierta ingenuidad, que sean los grandes medios los que tengan la vocación, la necesidad de abrir caminos. Entiendo que en semejante momento cualquier paso, en cualquier dirección, es un paso comprometido. Pero me pide el cuerpo una dosis, siquiera mínima, de riesgo, de épica.

Y no se trata de cambiar todo, pero sí de aportar novedades sustanciales. Mejor moverse que estarse quieto, en definitiva. Sobre todo porque se está probando que la opción del cambiar-sin-cambiar está asociada a diseños ramplones. Decía Javier Moreno, director de El País, en el (publi)reportaje sobre el rediseño elaborado por los servicios informativos de Cuatro, que “el riesgo mayor es no hacer nada”. Puede. Pero el riesgo más triste es hacer demasiado poco.

Cada cabecera que no acierte a crear una estrategia de supervivencia, desaparecerá. Y se podrá decir aquello de “Fuese, y no hubo nada”.

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El País… efectivamente, pse
Oct 21 2007

El Pais Logotipo

En fin… La nueva tipografía supone un afortunado salto estético (enhorabuena, Mario Feliciano). Y el logotipo acentuado recibe con alegría el toque de color de la tilde. Lo demás… no tengo muy claro para qué se han molestado en cambiar el diseño de El País.

Podría enrollarme para criticar lo que no me gusta pero, la verdad, contemplar cómo el que se supone mejor equipo de diseño del que se supone mejor diario de España es capaz de alumbrar una maquetación tan insulsa me ha dejado sin energía.

En cuanto a ‘El País Semanal’ y ‘Domingo’, los suplementos apañados por el estudio de Óscar Mariné… Los hojeo y paso del desganado “pse” al escandalizado “uffff”. ‘El País Semanal’ se ha convertido en una revista preñada de reportajes, entrevistas y fotos de primera calidad… embutidas en un diseño monótono y carente de ritmo. Y lo mejor que puedo decir de ‘Domingo’ es que parece haber sido maquetado en Word. Vaya, que convierto el “ufff” directamente en un “puaj”.

Y bien que lo lamento. Quiero pensar que tengo que culpar de mi decepción menos a la, por otro lado, bien probada profesionalidad de la redacción, y más a cierta falta de visión empresarial que ha cortado las alas del equipo creativo responsable de este trabajo.

El Pais Portada Rediseño

[Más ruido y furia sobre el rediseño en el blog de Arsenio Escolar: Los Cambios de ‘El País’]

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Otro Libé, y van…
Oct 15 2007

Liberation portada

Libération
[wiki]es un periódico que acostumbra a adelantarse a su tiempo en contenidos y recursos gráficos. Normalmente la jugada le sale mal, y desde hace unos cuantos años el diario arrastra una degradación financiera, y de circulación, contra la que el último rediseño, estrenado ayer lunes 15, quiere combatir.

El Libé lleva años aplicando a su diseño, a su manera de hacer periódicos, modos arrevistados. Ya era un hábito consolidado hace quince años, que es cuando yo tuve, por primera vez, un ejemplar.

Libération, 3Libération, 5

En 1994, Libé incrementó su número de páginas y su formato, y lanzó uno diseños de periódico que más me han impresionado: moderno, de una elegancia maravillosa. Querían hacer un periódico total, incluso un periódico zapping con portadillas, multitud de entradas a la información… Pero yo debí de ser el único impresionado, porque el negocio fue mal, y al poco tuvieron que retroceder en páginas, y retocar el diseño.

Liberation, 1Libération, 2Libération, 4

De ahí, hasta 2003, en que Mario García pergeñó el penúltimo Libé, hubo muchos retoques. Siempre con recursos inéditas en el mundo de la prensa diaria, tipografías casi extravagantes como la Matrix Script, y así…

Hasta ahora. El nuevo diseño es del estudio Rampazzo, desde donde presumen de una maqueta “más elegante y legible”. Bueno, puede. Pero a mí los valores que me han llamado la atención de este rediseño (hay páginas en el blog de Rampazzo [aquí] y en Maquetadores [aquí]) tienen más que ver con dos factores a imitar:

a) Es un diseño que tira, y mucho, hacia el mundo de las revistas. El diseño de algunas páginas tiene códigos (capitulares, cintillos, lutos, flechas…) que cuadrarían perfectamente en papel satinado, en un semanal. Los recursos de maqueta son abundantes y están muy presentes: las páginas tienen una fuerte presencia del diseñador. Los blancos resultan incluso exagerados, para lo que es la prensa diaria. Los títulos cortos y de impacto…

b) Hay un verdadero intento de construir el periódico de manera diferente: un primer bloque con el tema de portada, otro con ‘El tema del día’ o ‘la persona del día’; una doble página gráfica (a la manera del Eyewithess de The Guardian); la sección de feed-back tiene tanta entidad que adquiere el nombre de ‘El contra-periódico’; un ‘Making-of’ para contar como se cuece la información, la sección de opinión va al final, hay incluso Confidenciales repartidos por las secciones…

Liberation, 8Liberation, 7Liberation, 8Liberation, 9

En fin… El resultado final no me parece perfecto (me chirrían algunos recursos, poco sutiles, y la tipografía elegida para vertebrar el periódico, Soho, está demasiado presente), pero el re-imaginado Libé presenta un diseño realmente diferente, que suena realmente a nuevo. Una apuesta, parece que sincera, por abrir caminos inéditos en el diseño de prensa diaria.

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‘Público’ (2): En particular (lo que me gusta, lo que me frustra)
Oct 08 2007

Público, quizá con El Periódico de Catalunya, es el único diario nacido en España en los últimos años con una voluntad clara de innovar, de apostar por el concepto “views-paper” tan querido de Juan Antonio Giner, de transgredir las normas del medio en un país que, hay que reconocerlo, ya ha tenido casos de diarios singularísimos (como el Abc de la época Ansón).

Pero, en realidad, muchas de las soluciones adoptadas no son tan innovadoras. Portadas-cartel, tipografías modernas, secciones arrevistadas… Poco es novedad. Sí es cierto que todo aparece en más refinado, más cuidado, más “diseñado”. En Público, mucho más que en otros medios, la forma se impone sobre el contenido. Es su apuesta, y con la maquetación moderna pasan estas cosas. Parece un periódico concebido más por diseñadores que por periodistas, y a estos les va costar librarse de algunos de los corsés impuestos por la “Dictadura del Maquetariado”.

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Para terminar con el tema Público

Lo que me gusta de Público:

> El uso del color. Y que está diseñado sin tener en cuenta las limitaciones tradicionales del diseño de periódicos, adoptando las carácterísticas (y la pirotécnia) del diseño de revistas: siluetas, sombras, transparencias, fotos tratadas como infográficos, invasión del medianil, multirecuadrismo, textos y titulares de cuerpos enormes…

> Hojearlo y sorprenderme.

> La casi pintoresca FS Clerkenwell.

> Las seis columnas; la flexibilidad de la maqueta.

> La edición gráfica, con encuadres de llamar la atención.

> El equilibrio texto/foto/infografía.

> Las infografías. De lo mejor.

> El uso de ilustraciones.

> El afán didáctico: todo está etiquetado, para que no se me pierdan los lectores no acostumbrados a la lectura de periódicos. En el análisis, pone “análisis”; en la crónica, “crónica”; en el reportaje, “reportaje”. Y así…

> La doble página de apertura de la sección “Culturas”

Público-culturas.jpg

> Que cuando dejo Público y cojo El Mundo o El País no puedo evitar un mohín de disgusto, un “qué rancio es esto”, un pálpito de que gracias al nuevo los veteranos van a ponerse las pilas un poco más deprisa.

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Y lo que me frustra de Público:

> La cabecera en ITC Charter es impersonal, demasiado clásica para esta fórmula editorial. Era mucho mejor ésta:

Público, logo descartado

La descartaron a última hora (creo que porque parecía demasiado “de gratuito”). Se coló en la web (el primer día) y aparecía de vez en cuando en las fotos impresas en el especial de lanzamiento. Supongo, y aquí estoy teorizando sin datos, que la tilde marcadamente horizontal hubiera dado mayor sentido a la selva de filetes horizontales de cinco puntos que cubre el periódico.

> El formato: optaron por el tabloide más tópico. ¿Por qué no reducirlo? Un formato más cercano al del Abc hubiera estado más en la línea de lo que recomiendan los gurús (Mario García, por ejemplo) y hubiera enfatizado el diseño arrevistado.

> El multi-corondelismo. Público es hijo de Cases i Associats, y sé que los filetes son marca de la casa, y se usan elegantemente. Pero… ¿tantos?

> Las viñetas: muchas, pero escondidas en la página en rincones oscuros. Tampoco son demasiado buenas…
> No hay editorial. A mí me gusta que las sociedades anónimas tengan opinión. Y también me gusta que la tengan en las páginas dedicadas a ello, y no en las de información. O, al menos, no demasiado.

> El friso superior en las páginas de ciencia y culturas es un sumidero de textos cortísimos, sucintísimos, insipidísimos. Vaya, que treinta palabras (en los casos más breves) no dan para na.

> Las opiniones, cuando van incrustadas en el friso superior, se quedan en una maqueta rara de cinco columnas de pocas lineas que se leen fatalmente…

> La portada de Deportes. ¿Por que no han hecho una portada de verdad, como las de Marca, As o Superdeporte? Ésta se queda a medio camino entre no sé qué y no sé dónde.

> No tiene una buena sección de Local. Ah, no espera: no tiene NINGUNA sección de local.

> No hay suplemento domincal. Lo de no tener un “El Público Semanal” (bien pudieran llamarlo “EPS”, más que nada por molestar) es una carencia grande: los anunciantes de páginas satinadas son estupendos a la hora de cuadrar balances. Además, los domingos el periódico cuesta cincuenta céntimos más. El CD de Pavarotti no me sirve de consuelo porque, aparte de que se supone que es un regalo, la grabación parece de los tiempos de Edison.

> Se me queda corto. Lo he puesto por ahí en un comentario: “Nunca me los leo [los periódicos] enteros, claro, y nunca en tres horas, pero los periódicos enciclopédicos tienen más material donde pescar lo que me interesa (y la pesca suele ser más sustanciosa, además)”.

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[Más en Cuatrotipos: Publico Completo]
[Más en What’s next: Publico, a new spanish quality…]

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La Vanguardia, efectivamente, no ha cambiado demasiado
Oct 02 2007

Lo que no sé si es bueno o malo.

La Vanguardia es uno de mis periódicos favoritos. Su sección de Internacional es original, documentada, estupenda. Su sección de política es siempre serena, algo de agradecer, y, gracias a firmas como la de Enric Juliana, de las mejor escritas de la prensa diaria española. Su diseño, evolución de la obra de Milton Glaser y Walter Bernard de 1989, un clásico que no había envejecido demasiado mal.

Hoy, La Vanguardia ha lanzado un nuevo diseño que –bajo la dirección de Pablo Martín [Grafica]– mantiene las bases de lo que ya había y, principalmente, sustituye las vetustas Times y Futura por las más modernas Mercury y Taz. Además, el nuevo diseño actualiza algunos recursos de diseño del periódico e introduce unas cuantas novedades maquetiles. Nada revolucionario, desde luego, pero la revolución no era el objetivo; la evolución, la evolución sí.

Pero el resultado no me gusta demasiado.

Hay tres cosas que me han desagradado mucho.

Vanguardia 4Guardian/Vanguardian

La cabecera es más o menos igual, y la distribución de los datos (web, precio, fecha, fundadores…) es más armónica. Pero el enorme sumario inferior, de azul claro, es mortecino y triste. No es sereno, elegante, perdurable, que son los valores del periódico y que supongo que era los valores objetivo del diseño. Es, simplemente, triste. Nada que ver con el animado sumario superior de The Guardian

Vanguardia 1Vanguardia 3

La tipografía. La Mercury, sofisticada cuando se utiliza en revistas y que ha funcionado muy bien en periódicos como El Economista, resulta aquí demasiado agresiva. Las afiladas serifas de la Mercury me hacen echar de menos la suavidad de los remates Times, sobre todo en su versión cursiva. Por no hablar de lo mal que digiere esa tipografía el nefasto hábito vanguardil de reducir la escala horizontal de los caracteres, mantenido a lo largo de los años por el equipo de diseño gráfico del periódico. La Taz funciona mejor, modernita sin estridencias. Ya la he visto en la revista Woman, y en algún otro rediseño…

Vanguardia 2Vanguardia 6Vanguardia 7Vanguardia 8

La atención a los detalles. El diseño de CincoDías engendrado por Grafica me sorprendió por el mimo con el que se habían cuidado los detalles de diseño. Éste de La Vanguardia me escandaliza por todo lo contrario. Las cabeceras de sección son insultántemente ramplonas; en lo que respecta a las columnas de opinión, gráficamente inexistentes, es como si nadie las hubiera diseñado; en la sección ‘Vivir’ (la cabecera es mona, pero queda ahogada en la página), los titulares en versales naufragan con interlineados desmesurados; los contorneos de las infografías resultan incómodos e inelegantes; el nuevo diseño de la emblemática “La Contra” es ilógico, desproporcionado, con la foto enterrada bajo el texto…

Vanguardia 5

En fin… Supongo que los suplementos (Culturas, Es-) responderán más a la calidad que se espera de semejante estudio, semejante periódico. Y algunas cosas se salen de la media, como las breves ‘Panorama’, las infografías o la nueva sección ‘Tendencias’, que enfoca el área de sociedad en futuro, en positivo. En realidad, es en las páginas más discretas donde el diseño funciona mejor: las páginas de información pura y dura son sólidas, funcionales, convincentes.

Pero el resultado global es decepcionante. Seguiré leyendo La Vanguardia con placer, pero la hojearé decepcionado.

[Salvedades: he analizado la edición nacional del periódico, que no tiene las páginas salmón centrales. Y lamento la poca calidad de las fotos: ¡me robaron la cámara en Rumanía, y mi móvil no da para más!]

[Más: What’s Next: The New La Vanguardia]

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