Mis tontos problemas legales

Groucho y los abogados
ene 10 2012

En 1946, los Hermanos Marx se disponían a estrenar de Una Noche en Casablanca. Al recibir la noticia, el departamento legal de la Warner Brothers les amenazó con una demanda si no cambiaban el título de la película, que coincidía con su Casablanca, de 1942, con Humphrey Bogart e Ingrid Bergman.

Es cierto que los Marx no eran del todo inocentes (su primera intención había sido parodiar aquella cinta), pero la verdad es que la respuesta que Groucho Marx remitió a la Warner, dirigida por el temible Jack Warner, se ha convertido en un texto antológico.

“Queridos Warner Brothers

Al parecer hay más de una forma de conquistar una ciudad y de mantenerla en propiedad. Por ejemplo, hasta el momento en que pensamos en hacer esta película, no tenía la menor idea de que la ciudad de Casablanca perteneciera exclusivamente a los Warner Brothers. Sin embargo, pocos días después de anunciar nuestro proyecto recibimos su largo y ominoso documento legal en el que se nos conminaba a no utilizar el nombre de Casablanca. [...]

Sencillamente, no comprendo su actitud. Aun cuando pensaran en la reposición de su película, estoy seguro de que el aficionado medio al cine aprendería oportunamente a distinguir entre Ingrid Bergman y Harpo. No sé si yo podría, pero desde luego me gustaría intentarlo.

Ustedes reivindican su Casablanca y pretenden que nadie más pueda utilizar ese nombre sin permiso. ¿Qué me dicen de Warner Brothers? ¿Es de su propiedad, también? Probablemente tengan ustedes el derecho de utilizar el nombre de Warner, pero, ¿y el de Brothers? Profesionalmente, nosotros éramos Brothers mucho antes que ustedes.

Y ahora, Jack, hablemos de usted. ¿Diría Usted que es el suyo un nombre original? Pues no lo es. Se utilizaba mucho antes de nacer usted. Sobre la marcha, recuerdo [...] Jack el Destripador, que se tuvo una bonita reputación en su día. [...]

No me sorprendería descubrir que los directivos de su departamento legal no están al tanto de esta disputa absurda, porque sé que muchos de ellos son caballeros educados con pelo negro rizado, trajes de doble botonadura y un amor por sus semejantes digno de encomio.

Imagino que este intento de evitar que usemos el título Casablanca es la idea de un picapleitos con cara de hurón, un becario de su departamento legal. Conozco a la gente de esa calaña: recién salidos de la facultad, con hambre de éxito y demasiado ambiciosos para esperar un ascenso natural. Este leguleyo siniestro seguramente lió a uno de sus abogados [...] para amenazarnos.

Bueno, ¡no va a salirse con la suya! Vamos a luchar hasta el Tribunal Supremo. Ningún aventurero jurídico de cara pálida va a hacer mala sangre entre los Warner y los Marx. Todos somos hermanos, y seguiremos siendo amigos hasta que el último rollo de Una noche en Casablanca pase por el proyector.

Suyo, Groucho”

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Mi pequeño incidente con los abogados de Grupo Zeta tuvo singular seguimiento en la internet. El efecto Menéame me ha dejado temblando. Agradezco a todos el interés, y el apoyo. No sé en qué acabarán todas estas cosas de los derechos de autor, las leyes nuevas y los abogados danzarines, pero da gustito saber que a la gente le interesa y le preocupa. Doy por finalizada la aventura. Salvo que me lleguen más cartas, claro.

["Groucho y yo", Ed. Tusquets, Colección Fábula, 1991]

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Mis tontos problemas legales con Grupo Zeta, segunda parte. Los abogados atacan de nuevo.
ene 09 2012

Que lo sepa todo el mundo: estoy hasta las narices de Asesoría Jurídica de las Artes, los rinocerontes abogados contratados por Grupo Zeta para defender sus derechos (de autor).

Estos amables abogados a sueldo de Grupo Zeta han vuelto a pedirme que elimine material de Quintatinta. He recibido diez correos electrónicos en los que se me pide que borre otras tantas imágenes de la revista MAN con que ilustré un post dedicado a publicitar/analizar un rediseño de la revista. El post (y el rediseño) son de 2009.

Si me resisto (ah, estas cosas sólo funcionan con amenazas) dicen que se verán obligados a interponer “las acciones judiciales” que les correspondan.

Mis actuales tontos problemas legales con Grupo Zeta tienen un precedente de hace año y medio. Lo que pasó enaquella ocasión: me pidieron que retirara imágenes de Cuore e Interviú del blog. No lo hice. Mi host, a petición de los abogados, suspendió el acceso a Quintatinta. Otros servidores, a petición también de los abogados, suspendieron el acceso a otras webs de más entidad, y se montó un pequeño follón internetero. Grupo Zeta reculó, alarmada por la mala publicidad: a nadie le gusta que le llamen “censor”. A la postre, obtuve el permiso expreso (aunque verbal) de un alto cargo de la editora para seguir colgando páginas y portadas de las revistas. Fin del problema.

Hasta la fecha.

En fin. Voy a retirar esas imágenes. No porque tenga la obligación legal de hacerlo… En realidad no tengo claro si esa obligación existe o no, y me da un poco igual. Las retiro porque estoy cansado de tanta tontería. Todo el material de Zeta publicado en Quintatinta lo ha sido de buena fe: aquella casa me dio de comer durante tres años, y en ese tiempo intenté promocionar sus revistas (que eran las mías) constantemente. Con autorización de sus directores, por cierto. Que aquella promoción modesta pero gratuita tenga como “pago” el coñazo de unos abogados descontrolados que me envían mails educados pero amenazadores me parece cutre e injusto. 

Este blog es bien chiquitito, claro, y no me voy a pagar un abogado. Pero no me voy a ahorrar decir que esta protección extrema de los derechos de autor me parece torpe, miope. Y me somete a un mundo de inseguridad jurídica en el que el material promocional que recibo-para-publicar hoy puede ser utilizado en mi contra dentro de unos años.

En resumen: que les den, y que se promocionen solos.

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Aquí acaban mis tontos problemas legales con Grupo Zeta
jun 24 2010

Hoy me han comunicado desde Grupo Zeta que tengo permiso para usar su material en mi blog. Se pone fin así, por tanto, mis tontos problemas legales con los abogados de esta editora.

También hoy, el departamento de prensa de Zeta ha emitido esto:

COMUNICADO GRUPO ZETA

Ante determinadas informaciones aparecidas en algunos medios sobre una supuesta censura de Grupo Zeta por la publicación en determinadas webs de la portada de Interviú, este Grupo quiere hacer las siguientes puntualizaciones:

–Desde hace unas semanas, y al comprobarse que algunas webs utilizaban los contenidos de Interviú y de Cuore en su propio beneficio, se encargó a la asesoría jurídica una vigilancia estrecha para velar por los intereses de nuestras propias publicaciones.

–En esta línea de trabajo, Grupo Zeta no tiene ninguna intención de actuar contra aquellos medios que reproduzcan por su interés sólo las portadas de las revistas aludidas o de cualquiera otra del Grupo, tal como ha sido hasta ahora la práctica habitual.

¿Cómo hemos llegado a esto? El resumen sería que Asesoría Jurídica de las Artes, un bufete a sueldo de Grupo Zeta, se ha dedicado a enviar requerimientos pelín amenazadores a cualquiera que tuviera material de Cuore o Interviú colgado en su web y, en algunos casos, a acudir directamente a los servicios de hosting para pedir la retirada de esas páginas.

Este blog sólo fue uno de muchísimos en recibir aquellos correos legales. Al hacerse público algún otro caso, unido al runrún internetero, sólo era cuestión de tiempo que medios de más audiencia se hicieran eco [La información, Libertad Digital]. Y, con ello, era lógico que en la dirección de Zeta se dieran cuenta de que las accciones pelín mafiosas e indiscriminadas de sus abogados les estaban destrozando la reputación. De ahí el comunicado de prensa.

Me consta que en las redacciones de Zeta ya había una sensación próxima al indignado estupor. Así que deduzco hábilmente que la raíz del problema está en un bufete de abogados incontrolados que no tengo claro si carecen de escrúpulos o de criterio.

En definitiva: que la lógica de las cosas se ha impuesto. Entiendo que las editoras combatan el pirateo interesado de sus revistas y periódicos, pero perseguir a sangre y fuego a quienes promocionan sus productos no tenía ningún sentido.

Así que volvamos a la normalidad, y pasemos página.

Gracias.

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Bienvenidos al club
jun 22 2010

La Voz Libre, y sus tontos problemas legales con Grupo Zeta.

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Mis tontos problemas legales con Zeta, y de cómo agradezco vuestro apoyo, majos
jun 06 2010

Ayer pasé de modesto gurú del diseño (hay ironía en el título, claro) a víctima pública de la propiedad intelectual (en na de tiempo).

Resumiendo, para despistados: unos abogados en nombre de Grupo Zeta me pidieron que retirara material de sus revistas de este blog; les notifiqué que el material había sido publicado con autorización, y que no pensaba borrarlo; se pusieron en contacto con mi servidor (Hostony, por cierto, sirva esto de publi negativa) y reportaron un “abuse”; mi servidor me bloqueó la cuenta sin siquiera notificármelo (Hostony, ¿lo he mencionado ya?); borré el material en cuestión del blog, por aquello de que activaran mi cuenta otra vez y a la espera de asesorarme; publiqué un post de desahogo en el que contaba toda esta historia; las reacciones de apoyo y “ánimo muchacho” han sido, para mi sorpresa, numerosas y vehementes.

Yo había enfocado el tema como una mezcla de la acción torpe de unos abogados sin criterio, la miopía de Grupo Zeta y la falta de sensibilidad de mi servidor. Al final, ha resultado que los “abogados sin criterio” son unos tiburones del Derecho de la Propiedad Intelectual, que están inmersos en una campaña masiva de mails amenazadores que buscan borrar de la red cualquier rastro no controlado de Cuore e Interviú. Mi caso, por tanto, es uno más entre otros muchos.

Para hacer más divertida la cosa, son los mismos abogados que representaron a Ramoncín en trances parecidos. Es meter la palabra “Ramoncín” en todo esto y, uff, el nivel de morbo se dispara.

Este es un blog sin mayores pretensiones, y yo me tomo las cosas con humor. Todo este problema entre que me da risa, entre que me parece un incordio coñazo. Me apena por la gente que trabaja en Cuore e Interviú, cuyas revistas se han metido en un marrón impopular sin comerlo ni beberlo.

Pero, a lo que iba: ayer hubo cientos de visitas al esta página, decenas de comentarios aquí y en Facebook, tuiteos y retuiteos a cascoporro. Todo lleno de palabras de ánimo y consejos. Más majos y majas, todos vosotros… Aunque, puesto a vivir mis cinco minutos de fama internetera, hubiera preferido un motivo más feliz. En cualquier caso, ¡gracias!

Cuando sepa en qué terreno legal me desenvuelvo, más.

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Mis tontos problemas legales con las páginas de Grupo Zeta, y por qué las he tenido que retirar del blog
jun 05 2010

Hace unas semanas recibí un correo correcto, pero amenazante, enviado por Asesoría Jurídica de las Artes, que entiendo que es la división “Propiedad Intelectual y derechos de Imagen” del bufete Querol, Coll & Yzaguirre Abogados Asociados S.L.

En nombre de Ediciones Zeta, S.A. (su cliente), me exigían la retirada del material de Grupo Zeta alojado en el blog. El requerimiento se refería, en concreto, a la revista Cuore.

Os reproduciría el mail, pero incluye un párrafo muy bonito en el que dice que el propio texto del requerimiento está sometido al derecho de propiedad intelectual y, así de surrealista es todo, copiarlo sería infringir la ley. Eso dicen. En serio. De verdad. Que sí, hombre, que sí.

Al día siguiente recibí la llamada de un amable señor de parte de la Asesoría que me explicó que habían sido contratados por Grupo Zeta para eliminar de la red a todos aquellos que se dediquen a distribuir gratuitamente (el mundo Megaupload, y así) copias de las revistas Cuore e Interviú. También cualquier página (incluso las pequeñas capturas, como es mi caso) albergada en servidores ajenos a Grupo Zeta.

En efecto, en el blog he publicado cinco entradas con imágenes de estas cabeceras. En 2007 salió “¡Portadas Piratas!“, para dar noticia de la copia que la revista ¡Qué me dices! había hecho del especial Argg! de Cuore. En julio de 2008, una antología de portadas históricas de Interviú. En abril de 2010, comparaba el rediseño de ¡Qué me dices! (otra vez) con el de Cuore. Y en mayo dediqué dos posts al radical rediseño de Interviú (aquí y aquí).

La conversación con el amable señor fue, ciertamente, amable y tranquilizadora. Le expliqué que el blog no tiene ánimo de lucro y que actúo de buena fe, que el uso de material de Zeta es muy esporádico, que las páginas publicadas procede de las propias redacciones (que, de hecho, yo había trabajado en Zeta muchos años). Le re-envié un mail del propio director de Cuore en el que me autorizaba a publicar sus páginas. Y le conté lo paradójico que resultaba que me pidiera la retirada de todo ese material minutos después de que hubiera subido al blog un post sobre Interviú con páginas enviadas directamente por su responsable de diseño.

Y ahí quedó la cosa. Hace unos días recibí otros dos requerimientos, y no les hice mucho caso. En mi ingenuidad, entendí que el envío era el resultado de un proceso ya iniciado, pero que les había convencido de mi buena fe y de que contaba con permiso para publicar el material.

Pues no. Hoy me he encontrado con que el servidor que aloja el blog, Hostony, me había bloqueado la cuenta y todos mis dominios. No sólo Quintatinta, también mi página personal. Todo. Les he pedido explicaciones (siempre tengo problemas técnicos, como bien sabéis) y me han aclarado a) que la suspensión tenía su origen en un “abuso” por mi parte y b) que habían recibido un requerimiento de unos abogados españoles (sor-pre-sa) por un infringimiento del derecho de la propiedad intelectual.

Os reproduciría el mail recibido por Hostony, pero también tiene un bonito párrafo que prohibe su distribución. Esta vez, en inglés.

Total, que mientras me asesoro y me entero de hasta dónde llega mi derecho a usar el material, y hasta dónde el derecho de Grupo Zeta a cometer estupideces, he retirado todas las páginas de Cuore e Interviú de los posts de este blog.

Este post es más una explicación y un desahogo que un llamamiento a la lucha contra la propiedad intelectual. Supongo que todo llegará a un acuerdo lógico, y que hay más un exceso de celo que otra cosa. Pero Quintatinta tiene que ser un hobby divertido, y perder el tiempo en batallas legales para reproducir unas cuantas páginas me frustra bastante y me pone de una mala leche bastante considerable.

Gracias por vuestra comprensión.

[Actualización: Al final todo se resolvió: el asunto se le fue de las manos a Grupo Zeta, tuvo que sacar su notita de prensa y, con unos cuantos días de retraso, incluso un señor con mando en plaza me llamó para presentar excusas y darme todos los permisos. En fin... ]

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