Vanity Teen es una pequeña publicación editada desde Barcelona que pretende “aupar a nuevos modelos junto con fotógrafos profesionales”, en palabras de Miguel Saburido, su director de arte.

Mr. Saburido diseñó su primera revista con 14 años –se llamaba Bnú–, en un impresionante caso de precocidad diseñil. Ahora tiene 20, y desde 2010 se encarga del aspecto de Vanity Teen, que empezó sólo digital pero ya va por su tercer número impreso.

Puestos a imprimirse, han optado por lo más difícil. Vanity no tiene aspecto de revista, y se constituye en una sucesión de sobres, láminas, pósters, pequeños folletos… Hojearla es, en realidad, ir descubriendo los diferentes elementos, jugando con ellos. Ya saben todos ustedes: prima la idea de poner el acento en que las revistas son objetos.

El diseño, por otro lado, opta casi siempre por la discreción, construido sobre todo a base de pequeños módulos e iconos muy cuidados, casi de orfebrería gráfica. Sirven de guía al lector en una publicación que, en esencia, está centrada en las fotos. Es un modelo gráfico muy consistente a pesar de la variedad de formatos con que se presenta la revista y, aunque está en línea con el aspecto de otras publicaciones indies tiene su propia personalidad. Me gusta, vaya.

Con ustedes, unas cuantas fotos de los tres números de Vanity Teen.