Cookbook es, en palabras de sus creadores, una revista “cocinada a fuego lento”. Parte de una idea sencilla: los editores eligen un artista que decide el contenido, la tipografía, el color… basándose en sus preferencias personales. El resultado es un retrato personal de gustos y opiniones: los ingredientes “que han llevado al protagonista a conseguir su receta, su obra”.

El primer número está dedicado a mayor gloria de Ricardo Cavolo, un ilustrador que les recomiendo. El envoltorio está cuidado con mimo. Algunas de las ilustraciones (la dedicada a El Padrino, el homenaje a Saul Bass vestido de tela vaquera…) son buenas, buenas. Aquí, unas páginas:

Miguel Naranjo, director del proyecto, responde a tres preguntas:

¿Qué os llevó a lanzar esta revista?
La necesidad de crear un proyecto personal, algo en lo que puedas hacer realmente lo que te apetece sin aguantar los cambios que te pide un cliente, la posibilidad de trabajar con amigos y de conocer a gente. Por otra parte, está la era digital. En ella todo es efimero y desaparece: por eso decidimos sacar una publicación en papel. Una revista es un objeto, algo físico y, si quieres, te puede durar toda la vida.

¿Qué objetivos os habéis marcado? En periodicidad, financiación…
No nos hemos marcado objetivos concretos, la verdad. La idea ha sido sacar la revista y ver cómo se desarrolla todo y cómo evoluciona. De momento parece que está  yendo bastante guay. Por falta de tiempo y dinero, sacaremos un número al año.

¿Por qué inaugurarla con Ricardo Cavolo?
Siempre me ha gustado todo lo que hace Ricardo. Tenemos amigos en común que me ofrecieron proponérselo, y me pareció genial. Me puse en contacto con él, le moló la idea y nos pusimos con ello. Es un placer trabajar con él.