El titular, aburridísimo, no pasará a la historia del periodismo. Pero la puesta en página de Libération resulta espectacular. Que de eso se trataba.

Abc, por su parte, tiene un estupendo retrato del ejecutado (de la mano de Iván Mata), y todas las papeletas para conseguir una portada de las que hacen afición. Lástima las letras: están arbitrariamente dispuestas, como si el objetivo fuera eliminar el impacto de la ilustración.