
Newsweek ha sido siempre el newsmagazine segundón en Estados Unidos. En todo el mundo. Time era el patriarca y Newsweek su reflejo poquito más a la izquierda, pelín más transgresor.
Después de años en declive, se reinventó en 2009 como una especie de The Economist a la americana: menos actualidad y noticias; más análisis, más enfoques. La nueva fórmula no mejoró las cosas (su puesta en página, además, era bastante chunga) y The Washington Post Company, propietaria de la cabecera, la puso en venta.
El afortunado comprador (precio, un dólar; las deudas millonarias son parte del lote) fue el millonario nonagenario Sidney Harman, que se alió para la nueva etapa con el dueño de la web-agregadora-de-noticias The Daily Beast.
Ambos pusieron la revista en manos de Tina Brown, que ya era editora de The Daily Beast y está considerada una galáctica de la dirección de revistas en Estados Unidos: por sus manos han pasado los cetros de Vanity Fair y The New Yorker. Después de unos pocos meses de desarrollo, la nueva Newsweek salió a la calle la semana pasada con Hillary Clinton en portada. Aquí unas páginas.


¿Qué podía aportar Newsweek al panorama periodístico/revistil? Time es un producto inalcanzablemente sólido. Bloomberg businessweek es gráficamente brillante, está en racha. The Economist sigue siendo el inglés estirado que aporta la mayor cantidad de información que uno puede digerir…
Por lo visto en el primer número, el diseño del nuevo Newsweek tira más hacia lo elegante que hacia lo puramente informativo. Y también tiene artificios inusitados para una revista de información a lo clásico. Las tipografías son la rotunda Titling Gothic y la elegante, femenina y un punto juguetona Acta, del portugués Dino dos Santos.
Hay mucha floritura tipográfica (una diferencia enoorme con la espartana Time). Hay pocos temas, pero largos. Hay notables recursos gráficos y colorines contenidos, pero contundentes. Hay textos centrados, espacio en blanco, siluetas, un espacio notable para el fotoreporterismo. Y un nuevo logotipo que pierde los remates tradicionales y resulta bastante más contundente... Hay incluso una foto chulísima que tiene toda la pinta de haber sido tomada con un smartphone y uno de esos programas de foto retro tipo Hipstamatic (la página de ahí arriba, a la izquierda). [Aquí hay unas cuantas páginas, y una entrevista con el director de arte, Dick Barnett.]
La segunda novedad, por lo que parece, va a ser el humor, cierta ironía o desenfado a la hora de enfocar algunas secciones. Cierta sofisticación mundana, por decirlo a lo cursi, emparentada con revistas mensuales tipo Vanity Fair pero que puede resultar insufriblemente frívola si no se aplica con cierta mesura.
[Mr. Losowsky ha hecho un análisis detallado del primer número que les recomiendo si quieren profundizar.]

En fin, en estas llegó el terremoto de Japón, y al día siguiente ya estaba disponible en versión tabletera (los ejemplares impresos tardan más, me temo) una edición de Newsweek dedicada a la catástrofe. Con fotos enormes (y terribles). Con la sensación de urgencia propia de un diario.
Que un semanario, a estas alturas, tenga que incluir las noticias de ultimísima hora es un punto discutible: se hacen viejas con facilidad. Pero el músculo de la redacción ha funcionado, y se ha marcado un punto de diferencia notable con su anterior etapa reflexiva.
El caso es que puestos a ponerles aquí ejemplos del diseño de Newsweek, he preferido ponerlos de este segundo número. Yo me he suscrito ya a los 15 primeros números de esta nueva etapa. A ver qué tal…




[Las páginas son capturas de pantalla de la versión para iPad de Newsweek. Puede haber cambios respecto a la versión impresa, pero no demasiados...]