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Los premios Prismas Casa de las Ciencias vienen siendo los Nobel Príncipe de Asturias Pulitzer de la divulgación científica en España. Vaya, que son los más prestigiosos y veteranos en este campo. Los conceden los museos científicos de La Coruña desde hace dos décadas.
En la convocatoria de este año, el Prisma Especial del Jurado ha ido a caer a la sección de Ciencias de Público que constituye, dice el fallo, “una apuesta por situar a la ciencia en un lugar protagonista en un medio escrito diario. Algo muy destacable en el panorama periodístico actual”. O sea, que la ciencia tiene una apuesta más bien discreta en lo que vienen siendo los periódicos de por aquí, salvo en Público (el-diario-que-me-da-de-comer).
Me permitirán el autobombo, pero quería darles noticia de este feliz suceso. Ciencias es una sección con la que da gusto trabajar el, digamos, 95% del tiempo (un porcentaje enorme en el frenesí de un diario), y se merecen todos los premios del mundo. Aquí abajo van algunas de las primeras protagonizadas por sus temas a lo largo de la historia del diario. Las portadas “de ciencias” deberían ser más frecuentes, por supuesto. Pero su presencia ya es mucho mayor que en el resto de la prensa. Y olé.
[Aquí, el resto de los premiados.]

-> La web de The New York Times ha presentado una rediseñada sección de opinión. El antiguo director de arte de esa web cuenta los intríngulis del rediseño en su blog. Aquí.
-> Por cierto que el plato fuerte del lanzamiento es un especial que repasa los primeros 40 años de la página Op-Ed, con un video sobre sus ilustraciones incluido. Aquí.
-> Hemos subido un montón de páginas al Flickr de Público (el-diario-que-etc). Os recomiendo especialmente las recopilaciones de portadas y de los ‘Cuadernos de Viaje’ publicados en Libre, nuestro suple de verano.
-> Pentagram ha diseñado ‘Earth’ para la gente de Jon Stewart (el señor que presenta el informativo satírico The Daily Show), un libro que pretende ser una “guía de visita a la raza humana”. En fin, que es un libro/gamberrada, a todo lujo, y me ha hecho gracia el toque Doring Kindersley.
-> El semanario ruso Azkia (Acción) tiene un bonita biblioteca de pdfs descargables. Ha recibido varios premios como periódico mejor diseñado. Que no entiendo el idioma, claro, pero me mola. Aquí.
-> Y el gurú Robert Newman enuncia su decálogo sobre cómo debe ser el diseño de los periódicos, en una charla para la SND de la que se habla aquí.

Una cita de Bill Waterson, en boca de Calvin, compuesta en la horrorosa técnicamente discutible, pero MUY divertida y pertinente, Calvin & Hobbes font.

Hoy se cumplen tres años de Público, el-diario-que-me-da-de-comer. Y que siga unos cuantos más. Lo celebramos, mañana, con un especial titulado “Energías con futuro”.
La revista InTouch es la tercera en discordia en el grupo de las revistas del corazón de “segunda generación” del quiosco hispano, por detrás de ¡Qué me dices! y Cuore. Es propiedad de la editora alemana Bauer, y está orientada a un público todavía más joven que el de sus rivales. En el mercado americano, InTouch parte la pana con sus exclusivas.
La semana pasada lanzó un rediseño de sus páginas. Estas revistas son lo que son, y mantienen el aspecto abigarrado que tienen que mantener, lleno de pies de fotos, guiños, bocadillos, flechas y cosas así. Pero lo cierto es que el nuevo InTouch mejora mucho lo anterior (como se puede ver comparándolo con la portada antigua de ahí abajo).
La base del diseño, además de en el caos controlado, está en el uso de tres nuevas tipografías. A saber: Antenna, para titulares, capitulares, recursos… Es lo suficientemente moderna y versátil para cumplir con solvencia, y se aleja un poco de los estándares de otras revistas. La muy extendida Gotham aparece en elementos secundarios, en los pies de foto y, sobre todo, en los titulares de portada. Y la un poco más rancia ITC Century, que ejerce de tipo de texto principal y domina las secciones de moda y belleza.
En cuanto a los colores, InTouch abunda en una variedad de tramas y superficies bastante alejada de la norma “un color para cada sección” de Cuore. El caos es mayor, pero también la sensación de variedad.
Aquí, unas páginas.
Y la portada “antes de”.

Un gran tipo.
Había otra propuesta de primera en la que la frase era “¡A la mierda!”, por la que José Antonio Labordeta pasó a la historia del parlamentarismo español.
Mark Porter pasará a la historia del diseño como el tipo que reimaginó The Guardian en 2005. Debe de ser difícil sobreponerse al vértigo de lo ya conseguido: aquel trabajo marcó un estándar de calidad para todo lo que, en diseño de prensa, ha venido después.
En fin. La semana pasada salió al quiosco el último trabajo de la factoría Porter: el semanario francés Courrier International, que pertenece a un género de revista que no se da en España. Consiste en una recopilación (coherente y articulada) de lo mejor que se ha publicado en los medios de comunicación del mundo mundial.
Es lo que los angloparlantes llaman ‘digest’, y que resulta ser una fórmula editorial de mucho éxito: las diferentes ediciones de la inglesa The Week son de las pocas revistas de información general que aumentan su circulación allende los mares.
A lo que íbamos: el nuevo Courrier mejora a un nivel estratosférico el diseño anterior, que tenía una de las cabeceras más feas de la historia del periodismo.
Grandes masas de color amarillo se combinan con azul y negro. El amarillo tiene tanta fuerza que alivia por sí solo la posible monotonía de una revista muy de texto. Hay un guiño gráfico en forma de rombo de esquinas redondeadas, que adopta las más diversas funciones (localizador, capitular, llamada web) a lo largo de toda la revista. La estructura es clara (tres y cuatro columnas); la organización, rigurosa; y hay suficientes jerarquías y cambios de ritmo. Lo que viene siendo un producto muy sólido, con un vago aire de periódico bastante adecuado al material.
Ahora bien, lo más llamativo del diseño es la tipografía principal: Omnes. Es una elección llena de poderío, pero arriesgada. Las curvas voluptuosas de esta letra (sobre todo en variantes más pesadas) le dan una personalidad arrolladora, pero la dejan a un paso de un barranco de informalidad. La primera opción para diseñar una revista de este tipo hubiera sido una más sobria, menos “informal”. En la revista se combina con Freight, en varios pesos y medidas. Ambas se comercializan en Darden Studio.
Total, que le pregunté a Mark Porter, y me explicó el por qué de su elección:
“Lo que pasa con el Courrier es que tiene una personalidad única, llena de contradicciones. Trata de asuntos muy serios pero, de vez en cuando, también puede ser muy juguetón. Puede ser intelectual, pero también muy directo. No presenta su material de forma sobria u objetiva: en la revista hay pasión y emoción.
Hubiera sido fácil darle un diseño clásico, pero con eso se hubiera perdido parte de la exuberancia y esencia del Courrier. El viejo diseño estaba algo pasado, y no funcionaba demasiado bien, pero era inusual, incluso excéntrico, y capturaba el espíritu de la revista. Ahí es donde entra en juego la Omnes. Se adapta bien a la personalidad del Courrier y, combinándola con la Freight –una tipografía con serifa mucho más clásica–, hemos sido capaces de mezclar la tradición y la autoridad con la personalidad y el carácter.”
[¿Otro uso de Omnes? En la cabecera de El Correo Gallego, by Javier Errea.]
Bueno. Si quieren ver páginas, vayan al blog de Mr. Porter. Pero aquí les pongo una pequeña galería de detalles del diseño.
[Más: me comentan que no es la primera relación de Porter con el mundo de los digestos. Cómo pude olvidar su rediseño de Internazionale.]
He aquí un proyecto singular: una revista hecha de cenizas o, para ser exactos, una revista hecha por culpa de unas cenizas.
Hagan memoria, no ha pasado mucho tiempo: la primavera de 2010 tuvo como gran atracción planetaria al volcán islandés Eyjafjalla, que tuvo a bien entrar en erupción, lanzar al cielo su inmensidad de cenizas y, de paso, bloquear el tráfico aéreo durante unos cuantos días en toda Europa.
Andrew Losowsky, gurú del revisterismo, se quedó bloqueado en Dublín y aprovechó la desocupada coyuntura para lanzar un llamamiento a diseñadores, escritores, fotógrafos, ilustradores y cualquiera que estuviera (como él) varado por la nube de cenizas y quisiera participar en un proyecto de revista sobre aquellos azares primaverales.
El resultado es Stranded, una revista nutrida con más de cincuenta colaboraciones realizadas durante esos días de bloqueo. Ha sido editada por Andrew y diseñada por el escocés Matt McArthur.
Se puede comprar un ejemplar a través de MagCloud, una web de impresión por demanda. Cinco dólares del precio van a esta oenegé.
Aquí hay unas páginas, y se ve calidad. Más detalles, en el blog Magstatic.