[Llego algo tarde a esta noticia; los problemas técnicos, que me han tenido absorto. Ya ves…]

Si me pusiera a simplificar, diría que  los tres campos en los que un diseñador puede jugar a la hora de crear la identidad gráfica un periódico son la arquitectura de las páginas, los ornamentos (el color, los recursos gráficos…) y la tipografía. Pongamos el caso de The Guardian: su personalidad distintiva reside tanto en cómo construye sus páginas (colgando los titulares de un filete, subrayados por un espacio blanco, por ejemplo) como en una familia tipográfica enorme que le aporta a la vez coherencia y ritmos diversos.

El País y El Mundo, por poner otro ejemplo, comparten una arquitectura muy similar, una jerarquía tipográfica parecida, también, y una variedad de colores idéntica. No es extraño confundir sus portadas al llegar al quiosco, y la personalidad gráfica de ambos diarios se diluye un poco en la uniformidad.

Y llegamos a Abc. Es cierto que gran parte de la personalidad del periódico viene ya dada por su formato reducido (y su grapa), y sólo con eso ya marca su diferencia. Pero el rediseño lanzado hace apenas dos semanas no presenta tremendas novedades estructurales respecto a lo que era el Abc anterior. Lo mejor: reducir el número de columnas a cuatro, incrementando la legibilidad de los textos y la solidez de las páginas.

Tampoco se puede decir que haya revolucionado el mundo del color en la prensa: como los otros dos grandes diarios madrileños, apuesta por el azul para todas sus secciones. No hubiera estado mal, de hecho, algo de ritmo cromático para organizar un diario que supera fácilmente las 90 páginas.

Lo que sí brilla en la nueva fórmula gráfica del periódico de Vocento es su apuesta tipográfica. Por primera vez en la prensa española, un diario encarga una letra personalizada y la utiliza para diseñar todas y cada una de sus páginas y secciones. El País se quedó a medio camino con su Majerit, y la combina con otras muchas.

Para complicar aún más el empeño, y aunque la familia en cuestión es versátil y tiene mucha personalidad, no hay una sola letra de palo seco en todo el periódico. Esto sí es una idea novedosa, una especie de salto mortal diseñístico que funciona fenomenal incluso en campos reservados normalmente a las letras sin serifas, como las tablas, la información bursátil o las infografías.

La estupenda familia de tipos se llama, por cierto, “Abc”. Está diseñada por Eduardo Manso y se inspira en los clásicos tipográficos españoles (Ibarra y demás). Manso y Alfredo Triviño, el consultor encargado de este rediseño, ya se la jugaron a la carta de la originalidad tipográfica en su rediseño de The Sunday Times hace un par de años.

Tal y como funcionan este tipo de rediseños, sujetos a mil opiniones diversas y obligados a contentar a demasiada gente con mando en plaza, sospecho que lo más original de la propuesta se quedó en los números cero. Pista A: en el especial de lanzamiento se deslizaron imágenes de algunas propuestas que no han llegado al quiosco pero que hubieran supuesto soluciones gráficas más originales (pero sin desmelenes). A la izquierda, una propuesta para el suple dominical; a la derecha, una portada de domingo. Dar pistas lo que pudo haber sido y  no fue no deja de tener un punto frustrante…

El nuevo Abc es, con tanto remate tipográfico, pero tan contenido, un diario que llama la atención por el aire clásico de sus páginas, en plan “somos monárquicos, conservadores y centenarios, ¿qué pasa?”. Se atreve, sin embargo, con nuevos tipos de despiece (cifras, conceptos, listas) e infografías de estilo más moderno.

Y si el ritmo de las páginas me resulta un poco monótono, muchos detalles del diseño, –como las cabeceras de los suplementos, las páginas de opinión o las firmas de las informaciones–, revelan un tremendo esfuerzo por el diseño minucioso y un gusto por las buenas proporciones diseñísticas que no se ha visto en ninguno de los últimos grandes rediseños de la prensa nacional. El nuevo Abc es, con limitados huecos para la experimentación, un producto editorial muy similar al antiguo Abc, pero su diseño supone un salto de estilo de grandes dimensiones.

Aquí abajo, unos cuantos detalles.