Las revistas tienen un impacto casi nulo en la conversación política/económica de España. Las de información general languidecen ante la desidia de un lector que prefiere los periódicos y sus suplementos. En general, nadie espera que las revistas aporten noticias, y (salvo alguna excepción) su peso y su poso es nulo.
Por eso me sorprende más lo que está consiguiendo Vanity Fair, que cada mes se las arregla para colar alguna de sus entrevistas en el ciclo noticioso de teles, radios y periódicos. Que si el ex ministro Carlos Solchaga diciendo que Zapatero trata a sus ministros “como a secretarios “; que si Aznar soltando aquello de que la elección de Obama era “un exotismo histórico”… En el número de abril, que se acaba de poner a la venta, el ex ministro Jordi Sevilla habla de un inminente cambio de Gobierno, y se explaya criticando al Sr. Presidente.
Se han rebotado esas declaraciones por todas partes.
He escuchado algunos comentarios desdeñosos sobre la revista y su afamada mezcla de glamour, frivolidades, fama, millonarios/nobles y política. Parece que a los próceres de la Patria les da cosilla sacarse buenas fotos, y que sus declaraciones se impriman en papel satinado. La falta de costumbre, supongo. Pero ya se acostumbrarán. Porque Vanity Fair, subida a su habilidad para extraer en todas sus entrevistas declaraciones potentes, está abriendo un camino que puede salvar a las revistas de su irrelevancia (y aumentar las ventas).











Deja tu comentario