{ Archivos mensuales }
Se ha muerto Iván Zulueta [wiki], director de cine cuyo nombre aparecía siempre adosado a los epítetos “de culto” o “maldito”.
También fue cartelista para Almodóvar, Borau, Buñuel… Zulueta tenía un estilo totalmente ochentero, delirante muchas veces, impresionante. El blog KartelARTEAN tiene un bonito post sobre el asunto. La página oficial de Julio Médem, también.
Yo he recopilado de aquí y allá seis obras muy conocidas.
The Auteurs es un sitio internetero dedicado al cine y sus cosas. En realidad es una web en la que se puede ver cine vía streaming sin problemas de conciencia por derechos de autor. El caso es que esta gente ha publicado una tremenda antología con lo que ellos dicen son los mejores carteles cinematográficos de la década. No controlo el tema, así que no puedo señalar ausencias, pero tengo claro que el material seleccionado es excepcional: Movie posters of the decade.
Inspirado por el anterior, Roger Ebert creo este otro ranking de carteles peliculeros en el Chicago Sun Times.
E inspirado por ambos, aquí va la antología publicada en el blog Like Anna Karina Sweater.
Total, que aquí van mis cinco preferidos de tanta antología. Estamos rodeados por un entorno gráfico tan variado, enorme y abrumador que resulta difícil encontrar propuestas de diseño que suenen a nuevas, sorprendan, impacten. Que sean memorables, vaya. Alguna de éstas lo consigue.




[Empecé por Substraction]
The Book Design Review ha publicado una lista con sus cubiertas de libros favoritas (edición 2009). Hay ideas sutiles y brillantes. Me quedo con estas dos.
La encarnación diseñística de Factual, el nuevo periódico numérique de pago capitaneado por Arcadi Espada tiene algo diferente que mola. También despista un poco.
Está dividido en dos partes fundamentales. La primera es F5 (“La noticia al minuto”), una especie de bitácora que se va actualizando con pequeñas píldoras informativas de actualidad inmediata que enlazan a los contenidos por suscripción. El orden es puramente cronológico, y el diseño limpio, aseado.
Luego está el periódico propiamente dicho. No es una web al uso (vertical, desplegable) sino una serie de “páginas” temáticas, deslizantes horizontalmente. Tiene portada, tiene secciones… Mantiene la sensación de “hojear”, pero ahorra el artificio de simular el papel que se dobla, y propone algunas estructuras de diseño propios de lo impreso y desusadas en lo internetero. Mola.
El asunto se asemeja mucho a Times Skimmer, una propuesta de The New York Times, que funciona como prototipo desde principios de 2009 pero que se lanzó oficialmente en diciembre. Ambas ideas intentan adaptar a la pantalla mutatis mutandis la experiencia lectora de los productos informativos en papel. Estructurada por pantallas y secciones, la avalancha de informaciones como que desborda menos al lector, por lo que parece. Eso sí: el “hojeador” sólo funciona como un mapa a través de las noticias. A la hora de acceder al contenido, el interface vuelve a ser la columna internetera de toda la vida.
Por cierto que los diseñadores de Skimmer han tenido el detalle cachondo de abrir diferentes posibilidades de configuración. Así se ven las noticias si optamos por presentarlas como si de imanes de frigorífico se tratara…
[Nota dirigida a historiadores del diseño: este post es una inocentada, una broma típica del 28 de diciembre. Lo escribo por si alguien llega a este humilde blog y se lo cree...]
Público, el-diario-que-me-da-de-comer, prepara una revolución de su diseño que llegará a los quioscos a lo largo de la primera semana de febrero, en una fecha todavía por concretar.
El periódico abandona el formato tabloide en beneficio del sábana, ausente de nuestros quioscos desde hace décadas pero que sigue triunfando en mercados como el estadounidense o el alemán. Así, duplicará su formato, que pasa de 28,9 x 39 cm a 57,8 x 39 cm. También se modificará sustancialmente la primera página, que podrá recoger de 10 a 15 temas (más del doble de los actuales) con un diseño de estructura mucho más clásica, pero sobria y funcional.
Ambos cambios buscan racionalizar los costes de impresión (los grandes formatos permiten recoger mayor número de informaciones con un menor consumo de papel) y, además, diferenciar Público en el quiosco en un momento en el que los diarios se parecen mucho entre sí. “Un tamaño tan grande”, nos han dicho desde administración, “hará que los quiosqueros lo tengan más difícil a la hora de esconder el periódico en el interior de sus puestos”.
Para después del verano hay otras novedades en estudio: eliminar el color y pasar al blanco y negro, concentrar las fotos sólo en las primeras páginas (que se imprimirían en huecograbado) e imprimir el grueso del periódico con tipos de plomo. Para ello, se baraja reducir la variedad tipográfica al mínimo y adoptar la Times New Roman.
Aquí abajo va uno de los prototipos de primera página con los que estamos trabajando.
Y ésta es la proporción entre el nuevo y el viejo formato.

El Ministerio de Igualdad lanzó en octubre la campaña “Igualdad en la Empresa”. Como dice su propio comunicado de prensa, “se trata de una marca de excelencia en igualdad que servirá de estímulo y reconocimiento a aquellas empresas comprometidas con la igualdad”. Lo que no está claro es si alguna empresa comprometida con el buen gusto aceptará semejante marca de ¿excelencia?.
La Comic Sans, ese virus…
[Visto en Domestika, vía Lletraferits]
Arem Duplessis, director de arte del dominical de The New York Times, explica en el blog de la SPD el rediseño de la revista lanzado hace unos meses que incluye un formato ligeramente reducido, nuevas tipografías y recursos. Los medios con los que cuenta esta gente son impresionantes, y el resultado acostumbra a ser espectacular.
Véanlo aquí. Hay páginas chulas, como ésta:
Por cierto: me encanta la tipografía Nyte, creada para la revista por un tipografo favorito de esta casa, Dino Dos Santos.
[Me enteré en Casa Porter. Y Typophile habla de las letras.]
La Escuela de Arte Diez, que depende de la Comunidad de Madrid, ha presentado hace poquito la página/homenaje a Daniel Gil.
Este señor es el responsable de algunas de las mejores y más perturbadoras cubiertas de libro editadas en España, y su trabajo para Alianza Bolsillo se merece museos y monumentos.
La crítica: el sitio web no está mal, pero es un tanto confuso, y no se han aprovechado el material para hacer una verdadera y espectacular presentación de los diseños/Gil. Tampoco es una web, de momento, completa. Hay un formulario para aportar material pero… Puestos a homenajear al maestro, digo yo que escanear de propio las 4.000 portadas que diseñó para Alianza tampoco hubiera requerido tanto presupuesto (o subvención).
Otra sugerencia (más completa) que ya salió por aquí hace tiempo: el Flickr en el que Álvaro Sobrino ha recogido su colección de libros marca Daniel Gil. Hay casi mil. Molan todas y cada una de ellas.
Aquí abajo, algunas cubiertas. Para abrir boca.









