Arena echa el cierre
mar 09 2009

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La revista británica Arena, una vieja favorita de esta casa, echa el cierre; no se publicará más allá del próximo número de abril. En España no es demasiado conocida, pero allá en la pérfida Albión fue una revista de las que definen épocas. En su caso, el final de los ochenta y el principio de los noventa. Fundada en 1986 de una costilla de The Face (otro clásico de aquellos días), Arena demostró que se podía llegar a un público masculino y urbano al que le interesaba a) el contenido y b) el estilo. La de arriba es su primera portada.

Luego, llegaron Loaded, Maxim, FHM y su éxito editorial rebosante de pezones turgentes, y todas las revistas de tíos se lanzaron a competir por el creciente mercado de la carne femenina y la lujuria masculina. Durante una década, los contenidos de estas revistas apostaron por lo intrascedente, por lo vulgar, por el humor. Lo sé bien, que he trabajado en algunas.

Con el paso de los años, se ha demostrado (en el mercado británico, y en los demás) que los hombres que leen revistas no necesariamente buscan erotismo, y que los hombres que buscan erotismo no necesariamente leen revistas. Así, el ocaso del pezón (ya escribí de esto hace tiempo) era inevitable: Maxim quedó tocada, FHM juega a subir el estatus social de sus lectores, y otras como GQ y Esquire han conseguido recuperarse relegando lo sexy y concentrándose en la publicidad de gama alta, y en un público más selecto, y más fiel.

Arena, por su parte, no ha conseguido sobreponerse a su coqueteo con los desnudos femenidnos, y por eso cierra. Lo explica bien Brian Schofield en The Guardian: una vez que cruza la frontera es difícil volverse atrás, y Arena “perdió sus lectores gay, sus lectoras femeninas, sus lectores cool, sus viejos lectores”. En resumen: “Aplastada por la tiranía del pezón: el gran error de Arena“.