Cuando una revista cambia radicalmente su aspecto con sólo tres números en el mercado, su editora está demostrando que a) metió la pata hasta el fondo con el primer diseño pero b) tiene los suficientes reflejos y recursos como para solventar la papeleta.
The Wall Street Journal lanzó hace unos meses, y tras mucho pensárselo, una nueva revista de lujo bautizada como WSJ. El diseño era bastante chapucero, impropio de la categoría de semejante publicación. [Aquí hay ejemplos y un texto desdeñoso.]
WSJ es, de momento, una revista trimestral. Inaugurada en verano, me perdí el número de invierno, pero me he quedado gratamente sorprendido por el ejemplar dedicado a la moda y la primavera: la maquetación de las páginas ha cambiado para bien y, aunque no proporciona ninguna novedad de las de pasar a la historia del diseño, la revista tiene una solidez gráfica que yo firmaría tan a gusto.
O sea, que WSJ cuenta por fin con un diseño a su altura: tiene clase y lujo, y mezcla magníficamente cuidados recursos retro con detalles así como medio modernos. Me ha llamado la atención la presencia intensa de recuadros e infografía (inusual para lo que se acostumbra en este tipo de suplementos). Influencia, supongo, de la italiana IL. Por lo demás, enormes letras de mucho contraste, lutos negros y colores primarios. Lo que se lleva, vamos.
[En Cuatrotipos, M, la nueva revista mensual de estilo y desenfreno editada por Le Monde]
Unas páginas, y algún detalle.










