El diario El Mundo estrena concepto gráfico. Para celebrar la diseñística ocasión, aquí van cuatro portadas –como cuatro soles– que corresponden a sus anteriores maquetas.
El Mundo, número 1, 23 de octubre de 1989

El Mundo, número 3.243, 8 de octubre de 1998

El Mundo, número 3.244, 9 de octubre de 1998. Este fue su primer gran rediseño; hasta decicieron prescindir de la Rockwell en la cabecera.

El Mundo, número 6.963, 10 de enero de 2009

[Gracias, Gonzalo, por hurgar en tus desvanes para encontrar el número 1]










iker barinaga | 10-ene-09 a las 8:48 pm | Permalink
Ya veremos mañana. Buen post recopilatorio.
PedroB | 10-ene-09 a las 8:49 pm | Permalink
Ponle un titulín al post, ¿no?, que queda raro, raro, raro
Diego Areso | 10-ene-09 a las 8:51 pm | Permalink
Ya está… Si es que no puedo cerrar una portada y postear, que se me va la pinza…
Mario Benito | 10-ene-09 a las 10:56 pm | Permalink
…da gusto ver cuánto caso nos hacéis.
Un saludo
Diego Areso | 11-ene-09 a las 1:03 am | Permalink
Es que os merecéis mucha atención. ¡Suerte con el rediseño!
Blog de Notas » … Y El Mundo siguió su curso | 12-ene-09 a las 6:01 am | Permalink
[...] Partiendo de esa premisa, lo que ha sucedido con el rediseño de El Mundo ha sido más bien un problema interno: se vendió como un antes y un después, como un cambio de modelo, un relanzamiento, dijo su director. La grandilocuencia se paga con indiferencia en estos casos, porque el rediseño -bueno o malo- ha sido bastante sutil y a muchos les ha sabido a poco. [...]
Rediseño de El Mundo | Cosas Visuales | 12-ene-09 a las 10:08 am | Permalink
[...] Llego un día tarde para hablar sobre el rediseño de El Mundo, y la blogosfera está que arde. De las reacciones que ha provocado, coincido con Diego Areso en que las expectativas se dirigían a una revisión más contundente. Del artículo de Herminio en Cuatro Tipos, me sorprendo la irregularidad de la afirmación acerca de la exclusividad de la Neo Sans (ya había sido rescatada por “su” Diari de Girona para la sección de deportes). Paco Oca tacha la reformulación de decepcionante. Y Jordi Soro lo ilustra a partir de su similitud con El País con la imagen que sigue a estas líneas. [...]