Así como el Cid ganaba sus batallas después de muerto, parece ser que yo lanzo rediseños después de dimitido. Remaquetar, allá por el mes de enero, la revista Tiempo fue uno de mis últimos trabajos antes de dejar Grupo Zeta. Con las cosas de nos-venden-no-nos-compran, el rediseño se retrasó unos meses; hasta hoy. No tengo páginas, todavía, de lo nuevo. Pero en cuanto me anime a escanear me lanzaré a un moderado ombligismo maquetil.

De momento, les animo a todos ustedes a comprar la revista, zamparse las tres películas que lleva de regalo, deleitarse con el uso extensivo de la tipografía Leitura