Vanitylogo

Ya llegan los primeros síntomas de otoño: empieza a oler a lanzamientos editoriales.

El que probablemente será el más importante del año se nos viene encima este jueves. Condé Nast ha mantenido una redacción numerosa, y durante muchos meses, preparando páginas y páginas de la que será edición española de Vanity Fair. Cabecera prestigiosa donde las haya, se suma a la original americana, y a las otras ediciones inglesa, italiana (ésta, semanal) y alemana.

Vanity es una revista difícil: se le supone una calidad impecable, un humor y una literatura sofisticados, un glamour de campanillas y una solvencia informativa equivalente a la del Wall Street Journal. ¿Conseguirá estar el equipo español a la altura del prestigio de la cabecera? Ése es el reto. Ójala.

Documentación útil: Can Si Newhouse keep Condé Nast’s gloss going?, un reportaje del New York Times sobre el presidente de Condé Nast y sus estupendas estrategias de negocio: es de las pocas editoriales que se permite perder dinero a millones, y durante años, con un título, si tiene confianza en que va a salir adelante. Que no escatima en gastos, vaya.

Estas son dos bonitas portadas, tan diferentes… Una, de 1933, de cuándo Mehemed Fehmy Agha diseñaba la cosa. La segunda, de 1991, puede que sea su portada más famosa.

Vanity Fair1933

vanity fair 1991

Para terminar, mi definición preferida de revista (vs. periódico), gentileza de Graydon Carter, el editor-estrella del Vanity americano: “Newspapers tell you about the world; magazines tell you about their world.”