Arsenio Escolar le ha escrito una irritada carta a Juan Luis Cebrián recriminándole unas declaraciones en las que criticaba con dureza a la prensa gratuita, y que fueron publicadas en la revista colombiana Semana. Le echa en cara, sobre todo, que sus críticas están hechas “con una mezcla de desinformación y desprecio”. En el texto [publicado en su blog: “Carta a Juan Luis Cebrián“], el director de 20 minutos llama a Cebrián, consejero delegado del Grupo Prisa, “prepotente” y “clasista”.

Esto lo pilla Tolstoi y te hace una novela; ah, las grandes sagas periodísticas de nuestros días, enfrentadas.

Debajo del ruido, la verdad, unas cuantas realidades palmarias:

a) El periodismo de los gratuitos no tiene los medios de producción de la prensa de pago. Pero despreciar olímpicamente sus páginas es un poco tonto, y cegato. Las revistas, periódicos y cosas gratuitas tienen momentos de brillantez y originalidad que dan muchas vueltas a los medios tradicionales.

b) Los gratuitos alcanzan públicos (cuantitativa y cualitativamente) a los que los medios “normales” no han conseguido llegar ni en sus sueños comerciales más intensos. Es un público ganado para el papel. Y es un papel que aprovecha el aparentemente nimio detalle de que en los autobuses y el metro, de momento, no se puede internetear.

c) No es sólo que los gratistotal hayan llegado para quedarse (aunque su debilidad ante la crisis publicitaria sea mayor). Es que, probablemente, y en unos años, toda la prensa será gratuita. Cinco Días, un diario del propio Grupo Prisa dirigido por Cebrián, ya tiene (como otros económicos) una distribución combinada. Se puede comprobar en esta tabla de la OJD

[La entrevista completa, aquí. El enlace, gracias a Felix Bahón]