Hace unos días, Innovation presentó su apuesta por el periódico del futuro. Era, básicamente, una revista. Molaba, y supongo que todos los barandas reunidos en el Congreso de la Asociación Mundial de Periódicos cuchichearon lo suyo al respecto. En estos tiempos azarosos para la prensa escrita nos estamos luxando la columna de tanto mirarnos el ombligo. La ocasión lo merece: no sé si nos estamos jugando la supervivencia de todo el periodismo, pero parece que nos estamos jugando qué tipo de empresa periodística (y de periodismo) va a sobrevivir.
Una apuesta que suscita cada vez más consenso es que los medios de comunicación, hasta la fecha, se han apegado a su categoría –eran periódicos, revistas, radios o televisiones–, pero que, a partir de ahora, van a ser marcas con una personalidad propia y reconocida que se dedicarán a esparcir su producto informativo a través de multitud de plataformas: la impresa, la internetera, la movilizada… Las fronteras entre a qué se dedica cada medio se difuminan, y entre lo que hace la BBC y lo que hace The New York Times –ambos producen contenido por escrito, en audio y en video– empieza a haber poca diferencia.
Total, que yo me rindo al suspense: en realidad, no tengo idea de en qué acabará toda este carrera desaforada entre tinta y píxel. Sí tengo claro lo que, como usuario de la prensa, me gusta:
a) me gusta leer el periódico en el autobús,
b) me gusta leer en papel porque leer en pantalla me parece un coñazo ligeramente incómodo,
y c) me gusta consultar la prensa en internet, porque los periódicos sin conexión están un poco muertos.
Tengo claro, por tanto, que me conquistará el medio que sume la interactividad/inmediatez del píxel a lo cómodo y legible de la tinta. Sé que no estoy descubriendo América: lo que me pide el cuerpo es un “periódico” (pongo las comillas porque no tengo claro si se es correcto este nombre de segunda mano para un medio nuevo) basado en el papel electrónico, o la tinta electrónica, o cómo quiera que se vaya a llamar.
Y aquí viene la imagen que justifica el post entero. Hace unos días descubrí [en este artículo de Editor's Weblog, de hace ya meses] un prototipo de News Corporation en el que en el que está trabajando Alfredo Triviño, director de arte de nuevos proyectos. Yo me lo compraría felizmente. Y tendría la sensación de tener en mis manos el periódico del futuro.

En todo esto pienso mientras cierro el número de julio de PlayStation - Revista Oficial (que-me-da-de-comer) y leo “El último ejemplar del New York Times”, de Vittorio Sabadin. Un libro que, editado por Sol90, les recomiendo vivamente, y tendrá su post en breve.










e-galeradas : Periódicos vs. revistas. Otro Punto de vista | 17-Sep-08 a las 7:58 am | Permalink
[...] Arrevistar el periódico puede ser una tabla de salvación. Siempre y cuando tengamos en cuenta que es una decisión que no afecta sólo al diseño sino también a los contenidos del medio. Arrevistar el diario implica un cambio de mentalidad: más reportajes, más análisis, más contextualización y menos ‘última hora’ (por llamarlo de alguna manera) y noticia pura y dura. [...]