Son demasiado grandes, chillones e incómodos. Y, por lo general, cutremente impresos. Un engorro para los lectores, que suelen abandonarlos en el quiosco o en la papelera más cercana.
Pero también son un arma inevitable en la lucha por la atención de los compradores.
Por mi parte, y aunque sé que quedan ocultas por las revistas que anuncian, intento entretenerme pergeñando las ilustraciones a una/dos tintas que decoran el fondo del cartón. Pasan desapercibidas, y tampoco entrarán en la historia magna del diseño… pero, en fin, yo disfruto.
















Lau | 07-abr-08 a las 2:17 pm | Permalink
space invaders de carton y play… me encanta que se cuiden las piezas incluso las que, en principio, no se ven. asi da gusto.
Diego Areso | 07-abr-08 a las 8:31 pm | Permalink
Supongo que es más divertido cuidar hasta las cosas que no se notan…