El Imparcial, feo, feo
Jan 22 2008

El Imparcial, la nueva aventura periodística inspirada por Luis María Ansón Anson (y que nació ayer), deja mucho, mucho, mucho que desear en los apartados de “diseño gráfico” y “diseño web”. Bueno, en el apartado “diseño”, en general.

La versión web del diario resulta gráficamente indigente. Ni siquiera se han tomado la molestia de redibujar convenientemente la antigua cabecera para reproducirla con un poco de dignidad.

Y la versión pdf… La versión pdf es infumable. En la portada, lo único que queda claro es que la Times es una letra muy socorrida (y que dos bancos, una caja de ahorros y dos multinacionales financian la aventura editorial; igual dejan de hacerlo si se dan cuenta de que sus logos aparecen deformes).

El Imparcial portada

La Razón, el primer proyecto ansoniano post-ABC, sí se editó con ciertas pretensiones estéticas (creo recordar que su primer director de arte, y autor del diseño original, fue Rafael Sañudo), pero ahí quedó todo. El proyecto de Ahora, efímero vespertino, tenía una maqueta desastrosa. Vaya, que ni siquiera tenía diseño propiamente dicho. Y El Imparcial consagra esa fórmula editorial que se lanza al público convencida de que cualquier dinero invertido en “confección” es dinero echado a perder, que “la gente no se da cuenta de esas cosas”, que “con un presupuesto ajustado hay que establecer prioridades, y el diseño no es una de ellas”.

Así de cutres son. Así les irá.

[Más: “¿Vuelven los lunes de El Imparcial?“]