
Monocle, la revista de Tyler Brule (ponga usted las tildes donde le plazca, que este apellido tiene muchas), salió a la calle hace dos semanas. Su campaña de márketing, al menos entre los profesionales del mundo revistil, ha sido buena: se había despertado curiosidad, se esperaba un trabajo talentoso del creador de WallPaper*. Puede que sea uno de los lanzamientos más interesantes del año…
Yo conseguí un ejemplar, pero no fue fácil: en Madrid, pocos quiosqueros sabían de qué iba la cosa y en la FNAC, uno de los puestos de prensa mejor surtidos, tenían sólo tres ejemplares el día del lanzamiento. Un despliegue de distribución bastante limitado, por lo menos aquí. Supongo que se concentraron en que los aeropuertos estuvieran bien surtidos. Si Mr. Giner tuvo problemas para suscribirse (aquí lo cuenta), a mí se me ocurrió escribir al departamento de atención al cliente para informarme de dónde podía encontrar la revista en España. Su respuesta fue, textualmente, “en todos los buenos quioscos”. Asunto aclarado…
¿Y qué hay en la revista? Una portada oscura, con titulares pequeñitos, con una foto recuadrada cual si fuera la de The Economist en tiempos pretéritos, pero sin su calidad gráfica y, sobre todo, sin su gancho conceptual.
Tipografías: dos. La Miller (textos y titulares) y la Helvética de-toda-la-vida.
Y, en el interior, mucha información, casi toda interesantísima, casi toda seriecísima, trascendente por obligación. Un tocho de 242 páginas, más cubiertas, más un cómic manga encuadernado aparte. Un papel mate (que es lo más “alta gama”, últimamente) para la parte noticiosa, un papel estucado para la sección “Expo” (fotografías).
No hay un titular más grande que otro en las piezas principales. Los temas van precedidos por un “Prefacio” que es como una entradilla, pero aséptica y explicativa. Supongo que buscan sorprender con temas novedosos a una audiencia internacional y heterogénea, y no se fían de que entendamos de qué van los temas sin un poco de ayuda… Lo de que es una revista internacional se nota también en que el país en el que se facha la noticia tiene tanta importancia gráfica como el titular.
El diseño, soso. Elegante, eso sí, impecable. Consigue que todas las páginas sean prácticamente iguales, pero no da una impresión de monotonía. A mí me parece que su sosez es un poco insolente, soberbia. Como si viniera a gritar que el resto de las revistas se ven obligadas a recurrir a tipografías de peso y a colorines para disimular la falta de contenidos de importancia.
Porque hay una intención casi desesperada por diferenciarse de lo vulgar que se nota en los tamaños de letra, en las tipografías, en restringir las fotos a sangre a la publicidad, en que algunas ilustraciones sean de un estilo calcadito al de las caricaturas del Wall Street Journal, en incluir cientos y cientos de fotos, literalmente (sólo el tema de portada tiene 42 fotos en 17 páginas), pero tan sólo 2 fotos silueteadas…
Contenidos: curiosos, con noticias y análisis que no se leerán en ninguna otra parte, o nunca con tanta extensión; referencias a países alejados de cualquier cobertura informativa; aproximaciones originales a los temas (un análisis de la ropa del presidente de Irán se convierte en un certero análisis político); piezas de consumo sobre artículos inasumibles para el común de los mortales, supuestamente al alcance de su lector objetivo…
Pero todo sin pasión, sin energía. Sin vida. Ni una pizca de humor, quizá porque la ironía no es un sentimiento fácilmente universalizable, y la revista tiene vocación internacional. Hasta las fotos del extenso portfolio final (”Expo”, dedicado a la ciudad suiza de La Chaux-de-Fonds; ¿puede haber algo más aburrido, a primera vista?) son bellas, pero gélidas. Y ese es un buen resumen de lo que me inspira la revista entera. Un tocho de páginas de diseño impecable, agudamente escrito, profundamente informado y sorprendente, y que desde luego volveré a comprar pero… Una revista fría como un cadáver.
Más opiniones:
Y un texto sobre el otro Monocle, por Steven Heller, en Design Observer










Monocle, LA (nueva) revista global « The New Blog Times | 13-Jul-07 a las 2:06 pm | Permalink
[…] Incluyo aquí algunas críticas interesantes, de expertos: la de Jean François Fogel (en español), la de Juan Antonio Giner (en inglés, augura su desaparición) y la de Diego Areso. Explore posts in the same categories: empresas, tendencias, periodismo, revistas, gente, media […]