Sigo con mi galería de los horrores. Hace años, Teatro Ensalle me encargó un cartel para una obra (incomprensible, por otro lado; de esas en las que la ceja del asombro se te enarca hasta la coronilla) titulada Ritter Dene Voss. El autor, Thomas Bernhard.
El trayecto desde el punto a (no sé qué hacer) hasta el punto z (cartel entregado) pasó por todo un abecedario de posibilidades. Y, al final, me inspiré en la portada de una revista (de las que diseñé en mis tiempos de Prestación Social Sustitutoria de la Mili).
Más tarde descubrí que había una portada de un disco de Queen con la misma idea. Lo que me hace reflexionar, un poco, sobre los ríos de inspiración (plagio) en los que bebemos todos, y en que las buenas ideas nos las vamos pasando de unos a otros, consciente o inconscientemente.
Aquí van algunas de las propuestas. Ésta primera es mi preferida.
Aquí, incluso marqué diagonales y lineas de apoyo, para relacionar textos y foto.
Aquí apareció por fin la idea de las caras juntitas…
Para ésta se hicieron fotos apropiadas…
Y esta fue la versión final, aprobada e impresa…










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