The New Yorker es una revista que, graficamente, está en esa tierra extraña, excepcional, situada entre la naftalina y lo decicidamente genial. Para los que no la conozcan: es semanal, más de 80 años, un prestigio editorial inigualable, mucho texto descarnado y excelente, pocas fotos, un pelotón de dibujitos y chistes gráficos. La portada, tradición y elegancia mandan, carece de titulares, aunque últimente han solventado el trámite con una solapita llena de letras. Y esa portada, aquí viene el tema, siempre, siempre, tiene una ilustración enorme y preciosa. Saul Steinberg, un señor rumano que se murió en 1989, creó 89 portadas para la revista, y un montón de ilustraciones y chistes para el interior. En el imprescindible The Complete Cartoons of The New Yorker era uno de los principales alicientes. Y en Steinberg at The New Yorker es el protagonista absoluto. Absolutamente recomendable. Aquí va mi portada preferida, y la que muchos dicen que es la más famosa: una visión de Nueva York, y el mundo, a los ojos de un auténtico newyorker…










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